¡Demencial! La política de agresión que coloca al mundo -luego de la Operación Fuerza Épica”- y a quienes lo habitamos al borde de un abismo de consecuencias incalculables para el resto de los países que, en este caso, resultan ser solo espectadores impotentes. Por más que, territorialmente, como es el caso de nuestro país, estemos bastante lejos del epicentro del conflicto, una vez que el todopoderoso e imparable Donald Trump decidió abrir fuego sobre Irán, que con todas sus obvias desventajas se enfrenta a su agresor, tras haberse llevado ya de encuentro a Venezuela, tener en agonía a Cuba y “de haber eliminado al Mencho”, según se incluye y difunden las crónicas que el poder desata en esta tierra.
Sobre cuáles serán los impactos en esta nueva guerra, a la que va acompañado cual aliado Israel, desatada en el corazón mismo del Medio Oriente -convertido por ahora en auténtico polvorín por el control de los abastos del petróleo y la extensión territorial del segundo-. En tanto, y a solo una semana, en este México nuestro los saldos de la incursión militar -vaya usted a saber quién miente-, que generó la noticia del desencuentro y muerte de Nemesio Oseguera, “El Mencho”, el “Señor de los Gallos” y poder fáctico de una extensa porción del territorio nacional con epicentro en Jalisco. A través de su estructura criminal, similar a la que operan las “franquicias”, singularmente diversas a las que sostienen otros cárteles, en especial al de Sinaloa, por lo que dicen los expertos, apaciguar y “limpiar” el país de su presencia y operación será más difícil que la que enfrentan los territorios dominados por el Cártel del Golfo.
Esto se debe, entre otros factores, a los recursos destinados a mantener “su base social” y operativa, según revelan con fruición artesanal las “listas de participantes” que aseguraban seguridad e impunidad para El Mencho y sus secuaces, para tareas no solo de narcotráfico, sino también de extorsión, cobro de piso, tráfico de personas y corrupción “hasta el tuétano” de amplios segmentos de las fuerzas públicas; que incluyen desde halcones hasta sicarios, pasando por comandantes, etc., etc. Además del abasto y proveeduría de tan vasto mundo criminal que tenía como expresión la “Pax Narca”, que se registra también no solo en los dominios de “El Mencho”, sino en otros muchos más donde todavía la simulación rinde frutos.
Y en otros no tanto, como es el caso del “Cártel de la Barredora”, al que aún parece guarecer la importante sombrilla política de un grupo ídem que fuera hegemónico en el reciente pasado en este país. Y bueno, para qué agregar hablar solo de “El Cártel del Huachicol” y de la impunidad que se le otorgara; de ahí que en esta comarca, el haber “exprimido” al Limón esté resultando menos jugoso, como dicen en mi rancho: “menos que un limón para tacos”. Tanto que el juego de la extorsión sigue presente, en especial -y esto hay que hacerlo notar-, entre los empresarios y elementos que concurren a las actividades de la industria de la construcción, según denunció hace días de manera pública su dirigente local.
Y mientras, en la capital del país, Shakira, con su canto y movimiento de caderas, sumó la concentración de más de 100 mil fanáticos, sin acarreo ni lonche de por medio, solo con la fuerza vital de su voz y, obvio, su movimiento de caderas. Superó sin esfuerzo al presumido AMLO en asistencia para estar presentes, de manera gratuita, en la plancha del Zócalo capitalino y con ello calmar ansias, distracciones u ocupaciones de la población ante los hechos que se registran sobre nuestra apaleada patria, cuando aún faltan cuatro semanas para el descanso de la Semana Mayor y el fandango nos calma.
Por acá, en Torreón, no como evento improvisado, sino como acto de reivindicación a la tensión social, tuvo lugar la realización del tradicional Maratón Internacional LALA 2026 en su XXXVII edición, que nos hace recordar a uno de sus más tenaces organizadores: Ramón Iriarte Maisterrena, fundador y miembro de una generación de laguneros que sí aportaron de su bonanza personal a la obra cultural y deportiva del nivel que hoy se alcanza. Como es tradicional también, fueron los kenianos los ganadores: en la categoría varones, Wilfred Nyatogo con un tiempo de 2 horas, 36 minutos y 22 segundos; y en la de mujeres correspondió a Caroline Jebitow Kiptoo con 2 horas, 40 minutos y 22 segundos.
Solo como curiosidad: resulta que el nuevo contrato signado entre el Ayuntamiento y PASA, y demás empresas de nuevo cuño que se le añadieron para el servicio concesionado de recolección de basura, depósito, etc., no ha pasado para su autorización por el Congreso del Estado. Ya que el término de tiempo que abarca tal concesión excede el tiempo que corresponde a la actual administración, ¿y el “nuevo” entrará en operación en algunos días más? ¿Por qué?
Sin más incógnitas por despejar, circulan ya los nombres de las dos féminas y dos varones que estarán representando al PRI en la próxima elección estatal para renovar el Poder Legislativo en Coahuila. No hay sorpresas: tres son más que viejos conocidos, es decir, Verónica Martínez, Felipe González y Hugo Dávila; los dos primeros en busca de la reelección y el tercero ante una nueva oportunidad ante las urnas. Destaca solo el nombre de la regidora Jiménez Villarreal Blake como una de las “caras nuevas” y quien, de ganar la elección, estará reivindicando a su progenitor, el ingeniero Lauro Villarreal, quien durante la pasada elección para elegir diputados locales en efecto ganó la curul, solo que no la ocupó; no fue llamado para ello y pues se le nombró para un puesto administrativo estatal y la curul fue desempeñada por su suplente. Así es la vida y así es en el PRI, donde según tradición se premia la institucionalidad demostrada por su militancia.
Así que, jóvenes aspirantes que quedaron en el camino o en busca de una postulación, entre las que se mencionaban con insistencia los nombres de una contadora pública tan competente como Doris Salinas, o la también talentosa Natalia Fernández, y hasta la desconocida notaria pública Angelina García Ruenes, y qué me dice usted de la licenciada Martha Rodríguez. Pero dicen que hay premios de consolación, algunos muy sustanciales, como será la suplencia que presente la fórmula de la licenciada Verónica Martínez.
Y pasando a las efemérides, como lo fue la del Centenario de la vecina población de Matamoros como ciudad el pasado fin de semana, que contó con la presencia del Gobernador Manolo Jiménez Salinas el jueves por la noche en la verbena preparada exprofeso, y que luego el viernes culminó en los actos institucionales con una Sesión Solemne a cargo del Congreso del Estado, encabezada por su titular, la licenciada Luz Elena Morales. Este acto fue el marco en el que más de 150 matamorenses -que a juicio de asesores seleccionaron como representantes preclaros de participación cultural, deportiva, académica, militar, etc.-, en el trayecto histórico de este municipio lagunero fueron reconocidos.
Fue materialmente imposible saber quiénes fueron los designados -más allá de cuatro-, pues eran muchos y el tiempo era corto. Solemne, diríamos; así como en tal grupo “no están todos los que son, ni son todos los que están”. Incluso entre los asistentes se hizo notable la exclusión de algunos, ya no como reconocidos sino como invitados, pero bueno, ya pasó; así que a esperar el próximo centenario, Dios dirá.
Pero diremos que el alcalde Miguel Ángel Ramírez López perdió la oportunidad histórica de lucir ante sus coterráneos e invitados su reconocida capacidad retórica, pues no solo deslizó -si bien solo una vez-, el “chingao” que lo caracteriza, sino que destinó algunos minutos en su improvisada intervención (que pecó, según opinión de algunos asistentes, de parecer la intervención de algún predicador) a manifestar no solo reiteradamente el nombre de Dios -en un Estado y, obvio, una tribuna laica-, sino también su inocultable admiración que le profesa a la trayectoria de Raúl Onofre. Tiempo que incluso fue más amplio que el destinado a reconocer el apoyo del Gobernador Manolo Jiménez Salinas.
Ya que “El Charro” está más que deslumbrado con que Raúl Onofre haya ganado “siete elecciones” -no explicó cómo-, a cargos públicos, tres veces como alcalde y el resto como diputado local; lo que más que milagroso parece cacicazgo, culminando con un sensible “quiebre de voz” que hizo recordar, guardadas las circunstancias de tiempo y tema, el que fuera atacado por el síndrome exhibido también en difícil momento por el General Trevilla, nuestro Secretario de la Defensa.



