Aquío Laguna.

¡Euforia!, la desatada, como en sus mejores tiempos, por parte de la militancia del Partido Revolucionario Institucional concentrada bajo la velaria del Bosque Urbano el pasado viernes para estar presentes, acuerpando y acompañando a su dirigencia estatal en la toma de protesta de rigor a las fórmulas de seis de los 16 candidatos que la alianza estatal UDC y PRI, como Alianza para la Seguridad Ciudadana, estará postulando para la contienda del próximo 7 de junio; es decir, en poco más de un mes, y que definirá la renovación del Congreso del Estado.

En este acto, más que bien estuvo el líder estatal tricolor Carlos Robles Loustaunau, quien pudo “sacar juventud de su pasado”, como dice la canción, y más aún su secretario de Elecciones, el versátil y hasta hoy más que eficaz hombre fuerte del régimen, quien en esta ocasión se desplegó en el tema toral: el político del momento. Ambos dirigentes tuvieron a bien hacerse escuchar con discursos breves, correspondiendo al líder Robles Loustaunau anticipar el “carro completo”; es decir, ganar todos los cargos en juego, para lo cual hizo un llamado a los militantes a sumar su esfuerzo cuando esta entidad los necesita.

Por su parte, Diego Rodríguez delineó verbalmente que será el gobierno a cargo del ingeniero Manolo Jiménez Salinas el activo político central alrededor del cual se construirá, en cada uno de los distritos en juego, la campaña de aire y de tierra por parte de cada uno de sus candidatos. En el convulso escenario político que registra nuestro país, afirmó que esta oferta garantiza la calidad de vida, el desarrollo económico, la paz laboral y, sobre todo, la seguridad que hoy coloca a Coahuila como una entidad garante de la tranquilidad de los patrimonios.

Pero diremos que al priismo lagunero, en especial al de Torreón, que lleva como abanderados a caras más que conocidas, con trayectoria y resultados —viejos lobos de mar y quizás por ello confiables para el elector, como es el caso de los licenciados Verónica Martínez y Felipe González—, le corresponde que personajes como Ximena Villarreal Blake y Hugo Dávila desplieguen y muestren, además de músculo político (es decir, votación abrumadora), talento y propuesta acorde a los tiempos y las generaciones que representan. No basta que en el caso de la señorita Villarreal Blake tenga como trayectoria haber alcanzado una regiduría, pues también su compañera de fórmula en otro lejano momento lo hizo y, con todo y ello, perdió la elección cuando fuera propuesta como candidata a diputada. Tiene experiencia, pues; ojalá que tan mal fario no la alcance de nuevo. En Torreón, el necesario relevo generacional que ya se registra en otras regiones de Coahuila coloca a los laguneros en el ámbito tricolor en auténtica desventaja; sin embargo, viéndolo positivo, diremos que puede aportar experiencia.

Otra suplencia, la denominada en esta ocasión “de oro”, es la que corresponde a Verónica Martínez y, en este caso, a su compañera de dupla Lorena Safa Serrato, con escasa, por no decir nula, trayectoria política, pues solo se ha desempeñado en modestos cargos burocráticos como secretaria durante la administración municipal del ingeniero Miguel Ángel Riquelme Solís. Se espera que esta trayectoria cuente con la perseverancia necesaria para sostenerse en tales ámbitos y que, de suceder como se anticipa la titularidad de la diputación en el IX Distrito, no resulte ser más que “flor de un día”.

Ya veremos y diremos qué sucede en el camino que recorre Hugo Dávila Prado, quien recibe por segunda ocasión la oportunidad de su partido de figurar como su candidato, para con ello reivindicar y hacer valer su trabajo al frente de Mejora y superar así su fracaso como candidato a diputado federal. Y qué decir de Felipe González, quien va en “caballo de hacienda”, pues supo navegar en el proceloso mar de intereses por los que atravesó el municipio de Torreón y no solo sobrevivió, sino que finalmente sobresalió y alcanzó su postulación para una reelección en el cargo. Ya veremos y diremos cómo se despliegan estas campañas que empiezan, al menos en el tricolor, más que optimistas.

Ajá, pero cómo dejar pasar por alto la presencia en el templete central de la velaria del Bosque Urbano, donde el PRI exhibió a su equipo de trabajo, colaboradores, alcaldes, candidatos, suplentes y dirigentes, la asistencia del profesor Mario Cepeda Ramírez. Sentado casi al centro del grupo, retornó a tales escenarios de los que otrora fuera habitual y de los que se mantenía alejado a lo largo del último año, cuando le fuera impedido por ley tomar posesión de su cargo como regidor del Ayuntamiento de Torreón. Al parecer ya salvó escollos y hoy por hoy retorna a las actividades de las cuales mucho sabe, como un operador más en la campaña por el triunfo en el distrito a cargo de la arquitecta Ximena Villarreal Blake. Se comentó que ya le levantaron el castigo y estará sumando a las acciones de campaña.

Notable ausente resultó ser el exgobernador y hoy senador Miguel Ángel Riquelme Solís, con todo y que se le menciona como el estratega a cargo en la campaña de la licenciada Verónica Martínez, pero solo y exclusivamente en el Distrito IX, en ningún otro más. Tal posición, de resultar cierta, desata versiones, especulaciones y comentarios, ya que incluso no anticipa que Verónica Martínez pudiera ser la próxima candidata a la presidencia de Torreón, sino el exgobernante mismo; versión que niega, pero las especulaciones ya van más allá e incluso se afirma que hay una alianza de facto entre los restos del panismo y el PRI para unirse en torno a Gerardo “El Quillo” Aguado como candidato de unidad.

Por cierto, finalmente el dirigente local del PAN, licenciado Sergio Lara Galván, pudo registrar las fórmulas bajo las que participará, a contrapelo, en la contienda en puerta, tras seleccionar entre los cientos de aspirantes que dijo, sin probar, se habían anotado para ser candidatos ciudadanos. Al final estarán Thalía Peñaloza, Abraham Rebollo de la Cruz y Claudia Álvarez Hernández, si bien Gerardo Aguado lidera también el listado plurinominal panista.

Otro en iguales circunstancias es el controversial e histriónico personaje Antonio Attolini Murra, a quien por cierto ya se le interpuso ante el INE la correspondiente denuncia por actos anticipados de campaña. La litis integra el haber andado repartiendo en las colonias de Torreón ubicadas en el Distrito 9, debido a la sequía de suministro de líquido que padecen los vecinos, camiones o pipas de reparto “gratuito”, claro, con logotipos identificatorios de MORENA. De prosperar la denuncia, podría quedar inhabilitado. Ya veremos.

El resto de los candidatos morenistas son por demás intrascendentes, notables solo porque duermen en la misma cama como pareja, como Pily Aguinaga y Shamir Fernández. Y otro más en igual circunstancia es el compañero de vida de la diputada federal Cynthia Cuevas, conocidos como “la pareja del Bienestar”. Y vaya sorpresa la que indica que será el licenciado Jorge Luis Morán quien esté a cargo de la estrategia electoral, nada menos y nada más que de los candidatos del nuevo partido local “Nuevas Ideas”, luego de que MORENA lo dejara sin las ilusiones y expectativas que en tales siglas fincara, malbaratando su capital político personal construido en su larga participación como priista. En fin, ahora estará pastoreando y tratando de sumar votos, siquiera el 3% para que las nuevas siglas sobrevivan en Coahuila, impulsando, entre otros, a la señora Vanessa Ramírez, cónyuge del licenciado José Luis Dovalina.

Desde este espacio nos sumamos al dolor que registra nuestro compañero Alfonso Hernández y su familia, luego de la muy lamentable pérdida de su hija Vanessa Alexandra, esperando que encuentren la resignación ante tal vacío.

Share:

Author: Olga Quirarte Ramírez