¡Emociones encontradas! Son las que privan en estos días en amplios sectores de Torreón, atrapados en la pena que generó el deceso del alcalde Román Alberto Cepeda González -y que hoy tiene sumidos en una virtual parálisis a la administración que dirigiera-, y el júbilo que presuntamente debería de haber generado la inauguración del Campeonato Mundial de Fútbol, programado para este jueves 11. Con todo y que la ciudad no es sede de ningún encuentro deportivo, los aficionados están más que puestos para seguirlos a través de los medios electrónicos en sus domicilios. Y es que, si pretenden observar los juegos que corresponden realizarse en alguna de las sedes asignadas a México en algún restaurante o cantina, estos deberán pagar derechos a la FIFA, un detallito que revela la excesiva y grosera mercantilización que este evento registra, sin mencionar los conflictos de los poseedores y propietarios de palcos en los estadios donde tendrán lugar algunos de estos encuentros, motivo de un intenso conflicto judicial para poder acceder a los mismos, y ni se diga el resto.
El clima político, obvio, registra extramuros del edificio municipal, en los mentideros políticos y en el mundillo empresarial donde abundan contratistas y proveedores del municipio, una incesante búsqueda de indicios y pistas que les permitan anticipar siquiera quién será designado como alcalde interino que concluya el trienio que tenía a su cargo el desaparecido alcalde. En ello, si bien no les va la vida, sí una buena parte de sus ingresos, pues nadie sabe quién tendrá a su cargo la cosa pública y la dispersión de los recursos una vez que se conozca la identidad que, primero que nadie, el gobernador Manolo Jiménez Salinas deberá estar señalando sobre alguna de las tres personas que el Comité Directivo Estatal del Partido Revolucionario Institucional presente para que reciba el visto bueno, y pase así al Congreso de Coahuila para que se legitime la designación del seleccionado para concluir el periodo como alcalde de Torreón.
Por cierto, controversia ha generado el haber colocado la monumental bandera nacional, ubicada en el centro de la Plaza Mayor, a media asta, presuntamente en honor del alcalde fallecido, rodeada a solo metros por los innumerables y desfallecidos restos de las ofrendas florales y velas que bajo el intenso calor de la ciudad hicieran llegar familiares y ciudadanos el pasado sábado, y que extrañamente fueron trasladadas y colocadas a lo largo de la entrada principal del edificio municipal a un lado de un gigantesco moño mortuorio. No se conoce al momento qué funcionario tomó tal decisión y cómo se ejecutó la acción homenajeando la memoria del desaparecido alcalde, y si con ello se violó o no el reglamento vigente que corresponde al uso de los símbolos patrios para tales homenajes. Ciertamente, el licenciado Cepeda González resulta ser el primer y único alcalde fallecido en el municipio de Torreón en el ejercicio de sus funciones y, quizás por ello, el protocolo para tal caso ni tan solo exista.
Mientras tanto, el primer regidor Jorge Luis Cuerda Serna funge como encargado del despacho y, como tal, acudió a la reunión semanal de la Mesa de Seguridad para tratar de recuperar la normalidad perdida y evitar tropiezos en la vida pública de Torreón, al menos en materia de seguridad. Es así como muchos esperan que sea la semana próxima cuando el Congreso cite a una reunión extraordinaria para definir la sucesión que el destino impone a Torreón.
Y ahora resulta que el trayecto que genera la pasada elección dominical, cuyo conteo oficial estará concluyendo en este mismo día, permitirá conocer con precisión cuántos y quiénes serán finalmente los nueve diputados de representación proporcional que constituirán, junto con los 16 diputados de mayoría, el nuevo Congreso de Coahuila. Anote usted, sobresaliendo en la rumorología, el nombre del senador Miguel Ángel Riquelme Solís como la cabeza más importante para presidir el Grupo Torreón, que de alguna forma lideraba el licenciado Cepeda González, y con ello como la fuerza principal que sea tomada en cuenta para la selección de la terna a presentar ante el Congreso del Estado; y más aún, para definir el perfil de quien acabe siendo el candidato a alcalde para el próximo trienio y que estará siendo electo allá por el mes de junio del próximo año. Importancia, pues, la que tal nombre y tal presencia registra entre los cuadros políticos laguneros, amén de que se dice que su relación con el gobernante Manolo Jiménez Salinas es inmejorable.
Incógnita también es la decisión que ya deberá estar tomando la diputada Verónica Martínez, quien deberá definir con cuál de las dos curules se queda: si regresa a la diputación federal, de la cual goza de licencia, o bien se queda en espera de acceder a la curul estatal cuyo inicio está fijado para el próximo año; o más aún, si queda en stand by en espera de los tiempos para luchar por la postulación de su candidatura al Ayuntamiento de Torreón. En este mismo punto se menciona, entre la base priista ajena a padrinazgos y juegos de poder de altura, el nombre del diputado Felipe González, a quien se le reconoce su capacidad de gestión y bonhomía. ¿Pero qué me dicen de las aspiraciones similares de Hugo Dávila, más que puesto para luchar por tal encargo?
Donde los mariachis callaron fue en las dirigencias y filas del Partido Acción Nacional, que hoy se encuentran hasta el fondo del abismo electoral tras una caída libre, perdiendo de paso uno de los factores que los mantenían unidos: las prerrogativas. Y ya no se diga la identidad partidista, esa que fuera desdibujándose desde que sus cuadros más conocidos y relevantes emprendieron la diáspora rumbo a las nóminas, primero del gobierno municipal y, más adelante, del estatal, cual si fueran burros tras alguna zanahoria. Hoy enfrentan los resultados. Veremos si al Quillo, su promesa más prominente, con la búsqueda de la reelección perdida y, más aún, la plurinominal propuesta, se le ubica como pieza o alfil en el ajedrez estatal. ¿Andará el PAN en busca de su propio parley para sobrevivir?
¿Y qué decir del MC, partido que debe analizar sus estrategias de campaña que han agotado ya el uso de estribillos pegajosos con los que irrumpiera en otras elecciones? ¿Y qué decir del Partido México Nuevo? Para el anecdotario local hay que registrar que uno de sus candidatos sacó ¡un voto! en las casillas de Campo Nuevo, colonia donde su dirigencia pensaba hacer su agosto en junio. La sorpresa sin duda la constituye la votación de Nuevas Ideas, partido de nuevo cuño que alcanzó una votación significativa, destacando no por sus nuevos militantes, sino por los viejos lobos de mar que ahí han encontrado cobijo, no solo como candidatos, sino sobre todo en su dirigencia. Anote entre ellos el nombre del licenciado Jorge Luis Morán, que al parecer, en la decepción, dejó las filas de MORENA tras dejar atrás las filas del PRI, pero no retornó al tricolor, sino a un camino paralelo, toda vez que aparece ya como uno de sus dirigentes regionales. Más aún, se esparce la versión de que tal organismo partidista tiene como inspirador y guía al exgobernador Humberto Moreira Valdés. ¿Será?



