Aquí Laguna.

¡Ya no somos los mismos! Doce años después de que el ingeniero Miguel Ángel Riquelme Solís dejara el cargo de alcalde de Torreón para ir en pos de la postulación al gobierno de Coahuila -la cual finalmente conquistara y prolongara al término de tal gestión su hégira al figurar hasta antier como senador de la República-, el destino vuelve a dar sorpresas. Por razones obvias de fuerza mayor, deja inconcluso su periodo en el Senado en manos de su suplente, el licenciado Gabriel Elizondo, para regresar a Torreón a concluir como cabeza de la administración que dejara sin llegar a su término el fallecido alcalde Román Alberto Cepeda González, apenas el pasado 5 de junio.

Hoy, el ingeniero Riquelme tiene sobre sus espaldas 12 años más de una intensa vida en el ámbito político. A la experiencia obvia que da lo vivido se añade la registrada en su paso por el escabroso mundo del poder público, conformado, dicen los que lo conocen, de más tragos amargos que delicias, pues se compone de todos los elementos que definen al ser humano en sus luchas por el poder a secas: traiciones, delaciones, alianzas rotas, decepciones, tratos convenidos y fallidos, incomprensiones y, sin duda, costos personales que a veces y por desgracia se extienden también a la familia. Hoy, el ingeniero Riquelme regresa a Torreón con metas trazadas y alcanzadas de orden personal y público; experiencias que mucho le estarán sirviendo cuando asuma la dirección de un enorme barco que para algunos está encallado y para otros hace aguas. Sin duda, este nuevo reto que la vida le impone y que él acepta va a requerir de su conocido estilo de “fajador”, de hombre pragmático y de resultados que mucho le servirán a Torreón y a sus pobladores.

Quizás se retome el impulso que logró generar en esta ciudad y municipio a su paso por la alcaldía, donde consiguió despertar del letargo económico que padecía Torreón en materia de atracción de inversión y creación de empleos al inicio del segundo decenio de este siglo XXI. En aquel entonces rompió ortodoxias en la materia, haciendo posible el arribo de una controversial inversión de empresarios coreanos con la que se terminó la sequía de atracción de capitales productivos. También es de recordar que durante su primera gestión como alcalde, el ingeniero Riquelme tuvo que hacer frente a las imbatibles inundaciones que un largo temporal lluvioso trajo consigo, poniendo en jaque la prestación de servicios públicos.

Y cómo no recordar luego su tránsito como gobernador, enfrentando la aún inolvidable y trágica pandemia del Covid-19, sin olvidar tampoco los complejos y difíciles trabajos iniciales que en materia de seguridad pública sentaron las bases del hoy reconocido Modelo Coahuila. En fin, el ingeniero Riquelme no es de modo alguno un político de relumbrón o improvisado, sino que en su trayectoria ha dado resultados, y eso mismo se espera en su nuevo arribo, en tan especiales condiciones, a la alcaldía de Torreón; lo cual, obviamente, no solo implicará asentar y conducir los trabajos que permitan a su partido retener el poder público en este municipio.

Y será este mediodía, en la Sala de Cabildo localizada en el séptimo piso del edificio municipal, donde se aloje a los miembros del mundillo social y a los bien considerados empresarios, además de otro público en tal sitio que de antemano resultará insuficiente para testimoniar este importante acto ciudadano: la toma de protesta como alcalde sustituto del ingeniero Riquelme ante el gobernador de Coahuila, Manolo Jiménez Salinas. Por cierto, este mismo miércoles, alrededor de las 14:00 horas, arribó al séptimo piso Vianney Reyes encabezando al grupo de asistentes y secretarias que tienen a su cargo organizar el arribo del nuevo edil, tomando las decisiones correspondientes.

Ante los rumores de que todos los empleados y trabajadores no sindicalizados que formaron parte del equipo al servicio del fallecido alcalde Román Alberto Cepeda González habían recibido esta misma mañana las correspondientes gracias y finiquitos -si bien tal especie fue rechazada por algunos de los así involucrados-, la versión seguía corriendo esta misma tarde. Se añadía, por ejemplo, que el titular de SIMAS-Torreón, Roberto “Bob” Escalante, está citado para las 10:00 horas para que haga entrega de su informe correspondiente al proceso de entrega-recepción que en un insólito fast track se puso en marcha este mismo día. Cabe decir que solo hoy, en este día, 49 pozos de la red de abasto de agua en la ciudad están colapsados o afectados por el intermitente suministro de energía eléctrica. Es imposible no señalar el ambiente de preocupación que se abate sobre muchos directivos y empleados de cierto nivel que forman parte de la administración, algunos sin mayor trayectoria partidista y mucho menos padrino conocido, pues desconocen el destino que su condición laboral les depare.

Por cierto, y solo para que quede escrito, es notable el desprecio por comunicar de manera formal y oficial el proceso de recambio de alcalde que se registra en Torreón. No ha habido comunicado alguno de parte del órgano de información del Congreso del Estado o bien del Ayuntamiento local que indique, exhiba o promulgue el contenido del decreto emitido donde se designa al ingeniero Riquelme como alcalde sustituto; si bien tal documento, según trascendió, ya se encontraba desde esta mañana en la Secretaría del Ayuntamiento. Cabe decir que, como detalle notable, resaltó el silencio y el misterio que rodeaba la operación en todas las direcciones de la administración, cuyos titulares, si no estaban ausentes, a mediodía ya habían puesto pies en polvorosa y han de andar todavía por ahí, como la zarzamora.

Y este día también se acabó otra incertidumbre: la que generaba el T-MEC. Una vez que Estados Unidos, el de Donald Trump, dio a conocer que no revisará el tratado, sino que el vigente tendrá una extensión añadida de 10 años -es decir, concluirá en el 2036, si bien en tal decenio habrá revisión anual del mismo-, se estará obligando no solo a Canadá sino también a México a explorar nuevos derroteros y no volver a poner todos los huevos en una sola canasta.

Y en otros temas, qué decir cuando un pato distrae la atención nacional, luego de que en otro sexenio la distracción fuera un ganso. En fin, se espera que el alborotado ánimo nacional dure más allá del domingo próximo, cuando México y su equipo de fútbol se enfrenten a su similar de Inglaterra.

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Author: Olga Quirarte Ramírez