Aquí Laguna.

¡Vida de perro! Pobre, claro, la que registran más de 150 mil canes sin dueño, callejeros pues, que deambulan en calles, avenidas, barriadas y colonias, eriazos ejidales, polvosos y veredas de rancherías de condición precaria, nada que ver con los domesticados, clasificados por raza, por pedigree, rodeados del afecto de sus poseedores, que destinan afecto y presupuesto para su atención, que incluye obvio la sanitaria, desparasitación, la de limpieza, corte de pelo y manicure a cargo de estéticas caninas o veterinarios especializados en crear y sostener la belleza canina, atención que a veces nada tiene que envidiar a las que se proporcionan en spas a alguna que otra fémina. Y que hoy, debido al grave trato propinado a Rocky, el perro arteramente sacrificado en Saltillo capital, dio paso primero a la indignación generalizada de una sociedad más que avanzada, moderna, consciente hoy de los seres sintientes, lo que ha generado la decisión de reglamentar su trato, que de concretarse aportará una Fiscalía Especializada que les garantice, al menos, un buen trato. Bien por los perros, pues el beneficio alcanzará a todos los canes, más allá de su condición social o de raza, pues admitámoslo: ¡hasta en los perros hay razas!

Por lo pronto, en Torreón, raudos los empleados con Pablo Fernández Llamas al frente como responsable de la Dirección de Inspección y Verificación del Ayuntamiento de Torreón, en rápida sintonía con la decisión del nuevo alcalde de extender atención a estos miembros del reino animal, en menos de 24 horas dieron con un ejemplar canino objeto de maltrato y abandono, y raudos también impusieron una multa de 10 mil pesos, sanción histórica de primera aplicación en este municipio a quien se supone ser su propietario.

Y vaya también que ya están en marcha, como tema para la agenda en la Legislatura próxima a reanudar sus actividades normales, la formulación de la Fiscalía Especializada protectora de seres sintientes, como ahora se denomina a los animales domésticos o de compañía. Esperemos que una vez abordado el tema a tal nivel se incluya qué hacer con la creciente población canina y con las políticas de adopción de esta especie -si es que estas existen aún-, pues admitamos que tampoco sabemos la operatividad de los refugios caninos y las políticas que se aplican sobre sus vidas, que incluyen su extinción. No todos los perros tienen la misma aceptación para ser incluidos en el “clan familiar”, donde sus principales “fans” son los pequeños, no muy conscientes de que cada adopción incluye también una responsabilidad sobre tal vida, y esta queda en manos de los padres de familia, a veces no muy anuentes a tal adopción. Existe otro rango que se conforma con quienes han hecho del perro, o del gato -que también sucede-, auténticos “perrijos” o “gatijos”, según sea el caso; pero la incógnita es: ¿qué harán los torreonenses para cuidar y proporcionar una mínima vida digna a los miles de seres sintientes sin dueño visible ni tangible sobre el cual aplicar el armado legal en marcha? Pues no hay que olvidar que en el tema debe incluirse también el de la salud pública, ya que así como los caninos aportan un cálido intercambio emocional con los humanos, descuidados por desgracia son algunos portadores de innumerables consecuencias en nuestra salud.

Y a solo dos semanas de haber tomado posesión del mando que dirigirá el segundo tramo de la actual administración municipal, la asignatura pendiente la constituye sin duda la defensa o resistencia -si la hubiera-, al mandato judicial de la sentencia que señala a todo el cuerpo edilicio de Torreón a pagar por lo menos 90 millones de pesos de inmediato a la empresa Ecoagua, pues el emplazamiento implicado en dicha sentencia da solo 10 días para que se ejecute, si bien el término citado entró en suspenso debido a las vacaciones del Poder Judicial Federal. Por fortuna, cual bateador emergente, el Ayuntamiento cuenta ya con los servicios y el expertise de su ahora novel consultor jurídico, el doctor Gerardo Márquez Guevara. Ya veremos cómo se desata el nudo gordiano que tal tema genera sobre el Ayuntamiento de Torreón, amén del pendiente con el empresario Juan José Fernández, luego de que tiene ganado también otro pleito legal que sostenía con la paramunicipal SIMAS-Torreón.

Y una vez que sus directivos -no fue Bob Escalante, por cierto-, revendieron las aguas negras que ya lo tenían como propietario, pues habían sido vendidas previamente al citado, hoy demandante y finalmente vencedor de tal entuerto, dicen que la suma que implica el retorno del dominio de las aguas así vendidas implica hasta 350 millones de pesos. Pero a favor dicen también que a don Juanjo no le interesa tal cifra en sus bolsillos: quiere tierras de esas que son aún patrimonio del municipio de Torreón, si es que quizás no han sido ya trasladadas a los patrimonios personales de algunos “vivillos”, siempre abundantes cual inevitable cauda de la clase política en ejercicio.

En tanto, hay rumores de que está de vuelta el indispensable operador técnico de SIMAS-Torreón, Raymundo Rodríguez, a quien le atribuyen ser el hombre que en estas tierras acumula de manera muy especial el conocimiento exacto de la red de distribución de agua y de los volúmenes de aguas negras que van con rumbo a la Vega del Caracol, donde se dispersan en espacios propiedad de poderosos ganaderos que, constituidos en una Red de Usuarios, están más que prestos para defender tales caudales, por muy poca calidad que les aporte el tratamiento que tengan. Habrá que ver ahora si con el arribo del contador Xavier Herrera se puede conocer -y se debe-, cuánto aporta esta comercialización a las arcas de SIMAS-Torreón, una vez sabido que la paramunicipal perdió el pleito por la cancelación de tal concesión. Y ojo, quizás tan costosa experiencia sirva en la elaboración de la convocatoria para licitar “la nueva planta tratadora” que urge a Torreón y que ha quedado en el tintero, en el cajón de las buenas intenciones, pues por ahora hay temas más urgentes por atender en esa paramunicipal.

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Author: Olga Quirarte Ramírez