Aquí Laguna.

¡Y retiemble en su centro la tierra, y tembló! Frases que, contenidas en alguno de los versos de nuestro Himno Nacional, parecen ser proféticas en los tiempos que corren. El movimiento sísmico, trepidatorio, que registró México el pasado sábado y cuyas ondas expansivas siguen abarcando múltiples tópicos de la vida pública, mantienen más que en vilo a los grupos económicos y políticos afectados con la caída y destrucción de “El Mencho”, acción cuya autoría ya la reivindicó conchudamente el Presidente del país vecino durante su presentación ante su Congreso, dejando sin comentarios hasta el momento a nuestra Presidenta Claudia Sheinbaum, a nuestras fuerzas armadas -con todo y las sentidas lágrimas de nuestro General Trevilla-, y demás instituciones de seguridad pública que registraban aún este día múltiples felicitaciones por los hechos citados y las condolencias obvias por la pérdida de 25 elementos de nuestro Ejército en tal acción.

En estos tiempos de infodemia, ¿a quién creerle? Digo, cuando la presión que el Gobierno de Estados Unidos ha venido ejerciendo sobre el gobierno de México pues no está satisfecha con la entrega de casi 100 narcodelincuentes, detenidos y sentenciados algunos y otros sujetos a proceso judicial en este país, para ser de nueva cuenta juzgados y sentenciados en el vecino país del norte, o bien para engrosar el coro de “cantantes” que acompasan, como testigos protegidos, las metas justicieras de Donald Trump cual si fueran obligado tributo; y que en días anteriores al arresto y muerte de Nemesio Oseguera, nuestro suelo y cielos hubieran registrado la presencia de drones, aviones y hasta “fuerzas especiales del vecino país” para entrenar a las nuestras.

¿Cómo pues borrar suspicacia alguna sobre un hecho que sepultó literal y figuradamente la sostenida estrategia de “Abrazos, no balazos” que, iniciada en el sexenio de AMLO, se agitaba aún en este suelo mexica a lo largo del último año, con altísimo costo en impunidad cobrado puntualmente por la opinión pública al actual régimen federal, con todo y lo que había podido hacer en tal tema nuestro “Superman” nativo, es decir, Omar García Harfuch, que por cierto, en este caso quedó totalmente fuera del foco de atención y de la narrativa oficial, pues tal espacio ha sido ampliamente ocupado por las fuerzas militares.

Diremos que, en tal escenario, a algunos de sus subalternos de confianza del nieto del General García Barragán -entre otros, el titular de la UIF-, con las facultades operativas suficientes, les queda el muy amplio campo de investigación de los flujos económicos, los canales financieros y bancarios, las sociedades anónimas y otras no tanto, que en colusión con “empresarios” nutren o nutrieron la fortaleza económica exhibida por la agrupación delictiva mencionada. Ah, y sobre todo, se exhibe y se detiene a miembros de la clase política vigente que actúa desde las sombras, y a veces no tanto, como “padrinos” de tales grupos. De no ser así, el país estaría de nueva cuenta ante situaciones quizás más numerosas y complejas, pues la estrategia criminal de “El Mencho” y sus asociados se replicaría ad infinitum sobre esta tierra nuestra con “empresarios” involucrados con dineros de procedencia criminal, gestados, generados y distribuidos por el Cártel atacado.

De ser así, quizás García Harfuch pudiera recobrar algo del espacio ganado ante la opinión pública cual campeón sin corona, y con ello el brillo que ahora lucen, merecidamente, las fuerzas militares y de seguridad pública. En otra reflexión, puede decirse que, de no profundizar en el combate al narco y la modalidad económica-política que se ha derivado de esta, cuánto tiempo llevaría al país “aplacar” los impactos generados por “descabezar” al CJNG, si se compara el tiempo, el costo humano y económico que ya lleva solo contener los impactos que en Sinaloa y entidades vecinas generó el secuestro de “El Mayo” Zambada, cabeza de un Cártel de Sinaloa que abarcaba, según el mapa geopolítico de su influencia, mucho menos espacio territorial bajo su dominio…

Y en el límite del tiempo que marca la ley electoral vigente, en Torreón este mismo mediodía, se desconoce a quiénes de los actuales miembros del Cabildo han solicitado licencia para separarse de sus encargos y competir en la próxima elección estatal, así sea en calidad de suplentes. Hay hermetismo y decepciones, sobre todo entre las féminas, algunas muy capaces, calificadas y con merecimientos suficientes, pero que no lograron enganchar apoyo suficiente. El caso que más se menciona en “radio pasillo” resulta ser, sin duda, las aspiraciones de la Licenciada Martha Rodríguez Romero, que se fueron material y literalmente al caño de las celdas, claro, del Centro de Justicia Municipal; y si bien ha estado saliendo bien librada de obvia responsabilidad no solo del orden político, sino de las responsabilidades que la ley misma señala -previa comprobación-, que resulten de un hecho de esa naturaleza, de registrar en su currícula el deceso de un preso bajo custodia de autoridad y en las rejas de la celda en la que fuera recluido. El control de daños ha funcionado hasta hoy, pero sin duda será una de las banderas que “la oposición” estará enarbolando en las campañas en puerta…

Finalmente, la Dirección de Seguridad Pública Municipal de Torreón pudo presentar a la población al grupo de cadetes que, previa capacitación, se integrarán a ese cuerpo policíaco cuyo número, más que mermado, apenas cubre el mínimo estándar de elementos. Bien por tal esfuerzo desplegado por la administración de Román Alberto Cepeda, ya que se viene operando la vigilancia y actuación de acciones preventivas y operativas para delitos del orden común con elementos “prestados” por otras corporaciones, como es el caso de los elementos procedentes de Saltillo capital y el refuerzo que se establece con los elementos de la policía estatal…

Y en las vísperas, la población de Matamoros de la Laguna se prepara para alcanzar su primer Centenario -27 de febrero de 1926-, de haber sido elevada a la categoría de ciudad, luego de transitar un largo tramo de tiempo como Villa, según fuera declarada como tal en Decreto Presidencial signado por el entonces Presidente Benito Juárez, en reconocimiento, se afirma, por el apoyo recibido de parte de un valiente grupo de matamorenses que prestaran a la nación como custodios de los Archivos de la Nación durante su itinerante gobierno que se batía en resistencia a la invasión francesa; acción acompañada de una de las primeras dotaciones de tierra a labriegos laguneros.

Posteriormente, y hasta el 27 de febrero de 1926, Matamoros fue declarada ciudad y por tal motivo el Congreso de Coahuila celebrará este viernes una Sesión Solemne con la que se dará realce a tal fecha, además de que estarán realizándose otros eventos de orden cultural y social, e inauguraciones preparadas por su alcalde José Ángel Ramírez López, siendo tiempo además para recordar que éste modesto municipio ha aportado en los permanentes ciclos de la historia regional no solo los vividos en sus años fundacionales de esta región, como población afincada en los linderos del latifundio de la entonces Hacienda de Hornos, para alcanzar durante los aciagos episodios de la invasión francesa y luego la Reforma.

Más tarde, Matamoros aportó un caudal de sus mejores pobladores a la lucha revolucionaria; incluso, cual signo de tales tiempos, las células de un partido comunista en tiempos comprendidos en los años 30, enfrentando en su población campesina la represión del latifundista propietario de la Hacienda La Perla, que tuvo como sangriento saldo -en 1930-, diez hombres y una mujer, Martina Deras, asesinados durante una manifestación pacífica reclamando mejores condiciones de vida a manos de “La Acordada” y policías municipales al servicio del patrón, un tal Rodríguez de la Fuente.

Se espera que “El Charro” Ramírez López, en su intervención obligada, recuerde, mencione y agite la memoria no solo de los mártires agrarios, sino a toda una legión de talentos nacidos en tan agreste terruño; pues cómo no citar a un Juan de la Cruz Borrego, un Cristóbal Díaz Figueroa, a revolucionarios más que juzgados ya por la historia como es el caso de un Benjamín Argumedo “El Tigre de la Laguna”, pero también al muy respetado General Alfredo Breceda Mercado, secretario permanente de Don Venustiano Carranza; a los agraristas Miguel Salas, Felipe y Dolores Zárate Ibarra, a Jesús Aguilera Luna y, por qué no, también al incógnito grupo de paisanos que engrosaron la legión de la División del Norte reclutados en esa tierra y al General Sixto Ugalde…

Y en otros temas, el educativo: cómo no mencionar al profesor Justo Castro, a maestros del rango de un José Santos Valdés, a un Ismael Ramírez, a Jesús Sánchez Solís, a un educador de la talla de Rubén Puente Berumen (matamorense por adopción), de un Aníbal Sánchez. Deportistas que brillaron en tan hostil escenario, como fue el caso de un Rodolfo Ayup Sifuentes, o bien un Horacio Piña, o el “Pajarito” Valverde; o un pintor como lo fue Manuel Muñoz Olivares. Y los que se agreguen en las generaciones presentes. Y en otros extremos, cómo no recordar a personajes que nutren la leyenda urbana del pasado, a un “Chojo” Ladislao y en la presente a un célebre José Antonio “El Mono” Muñoz Luévanos, pues en Matamoros, como en el resto del mundo, de todo da la mata.

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Author: Olga Quirarte Ramírez