Aquí Laguna.

¡La democracia! Y la singular lección que de ello ha dado a la comunidad universitaria la elección del nuevo Director de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Coahuila, una de las instituciones de educación superior de mayor reconocimiento académico, alcanzado durante algunas décadas y el trabajo sostenido y esforzado de sus estudiantes, que integran sus generaciones de hoy egresados, y su plantilla docente, sin duda.

De ahí que alcance relevancia su proceso electoral en una singular segunda vuelta ganada por el Doctor Carlos E. Acevedo, una vez que en la primera ronda de votaciones ninguno de los cuatro aspirantes registrados alcanzó la mayoría. Participaron el hoy ganador; el anterior director, Carlos Campos; el Doctor José Carlos Carrillo Lucero y una inédita participación femenina, la Doctora Graciela Morales Espino. Se registró una alta participación, no esperada, menos aún por quien buscaba una reelección, es decir, el Doctor Campos, quien quedó más que estupefacto cuando solo logró 165 votos de los 788 emitidos.

Si bien ninguno de los participantes en este primer episodio sumó el 50 más uno de los votos emitidos, ante el anuncio de la segunda vuelta, el Doctor Acevedo sumaba a sus 263 votos los que pudieran desprenderse de la declinación del Doctor Campos a su favor al retirarse como contendiente. Acción que quiso atribuirse también al Doctor Carrillo Lucero a través de -ya sabe usted, las redes sociales, si bien tal versión no fue confirmada ni desmentida por el interesado. En estas condiciones se entró a la segunda vuelta, con el resultado de que el Doctor Acevedo se alzó con el triunfo, si bien con una votación esmirriada, y la molestia hecha pública de la Doctora Graciela Morales Espino. Se desconoce aún si esta terminará en una impugnación formal del proceso, fincada quizás en los 222 votos obtenidos a su favor, no sin expresar su percepción de que el proceso fue objeto de injerencias extrañas que finalmente no osó citar por su nombre.

Solo como “aportación cultural”, compare usted este proceso y el celebrado entre unos cuantos para construir un “candidato de unidad”, que eliminó en los hechos la participación de los universitarios menores de 18 años en un ejercicio que habrán de replicar luego fuera del ámbito universitario, en su vida como civiles y ciudadanos, en su futuro casi inmediato…

Y vaya, la historia se repite; esa que narra episodios de desencuentros que desembocan en los terrenos judiciales entre algunos poderes constituidos. Como lo que hoy revela la publicación de la decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación de dar la razón jurídica al municipio de Torreón, una vez que este presentara una controversia constitucional -es decir, este ente le puso el cascabel al gato-, sobre el Gobierno de Coahuila, contra actos de fiscalización de parte de la Auditoría Superior del Estado. Esta pretendía fincar responsabilidades en contra de funcionarios que integran la actual administración municipal, vulnerando su soberanía presupuestal hacendaria.

Esto se dio una vez que el ámbito gubernamental estatal recusó que la Suprema Corte de Justicia haya recibido la controversia constitucional por haber sido presentada a través de una persona con falta de legitimidad para ello, ya que se hizo a través del entonces subsecretario de Asuntos Jurídicos en la pasada administración, el Licenciado Antonio Cuéllar Steffon, por actos de fiscalización y expedición de observaciones con fecha del 25 de septiembre del 2025. La decisión que el Gobierno de Coahuila recusó obtuvo un fallo en contra que hoy se hizo de conocimiento público. Se verá cómo transitan estos diferendos que tienen causa, toda vez que la administración pública de Torreón acapara múltiples observaciones sobre el manejo de los recursos públicos que ascienden, según reportes de la Auditoría hechos sobre las Cuentas Públicas a partir del año 2023, a cifras millonarias. Si bien en mentideros políticos de la región circulan las versiones de que este desencuentro judicial irá lento hasta junio del presente año, después de tal término nadie se atreve a asegurar lo mismo. Ya después se verá.

Este caso hizo recordar otro similar en otro tiempo y con otros personajes, como lo fue el protagonizado allá en el 2007 por el entonces alcalde panista José Ángel Pérez, quien perdió la controversia constitucional por él solicitada versus el Gobierno del Estado que presidía el profesor Humberto Moreira Valdés. El conflicto fue porque este instaló la ya desaparecida Secretaría de Desarrollo Social que, tras aquel zipizape judicial dictaminado por la Suprema Corte a favor del entonces gobernador, dejó en firme en su cargo al Licenciado Eduardo Olmos Castro como su primer titular, hoy secretario del Ayuntamiento de Torreón. Solo que en ese entonces el alcalde de Torreón era de signo partidista contrario al del gobernador en turno. Hoy, no es el caso…

Solo caras largas está dejando el proceso interno de selección de candidatos para contender en la próxima elección intermedia en nuestro estado. Solo en la Laguna, al PRI le sobraron aspirantes, algunos de ellos con capital político ganado con esforzada y tenaz militancia, que quedaron alelados con la versión de que “en esta vez” se verían puras caras nuevas como candidatos. Y algunos de tan esforzados cuadros, pues ya ve, no fueron de nueva cuenta considerados. ¿Cómo incluir como “cara nueva” a una Licenciada Verónica Martínez?, quien tiene más que agotada su plantilla de militantes tricolor a cargo de sacar el distrito al que la postulen. Anticipan que dejará vacante la curul federal -la dieta legislativa federal es más jugosa, a la suplencia de oro; esta sí, dicen también, será una “cara nueva”, pero sin mayor trayectoria partidista.

Y qué decir del diputado Felipe González, quizás el mayor prospecto político vigente en las filas del tricolor local y que va por la repetición; si bien otro a postular, Hugo Dávila, deberá sacar ventaja a su pasada experiencia electoral y apostarle con ganas y a fondo en el distrito que le asignen para poder seguir “vivo” para la siguiente elección local en puerta…

En tanto, la incógnita sigue instalada sobre el logotipo del PAN. Si bien corren versiones y rumores sobre posibles abanderados, al parecer les sobran perfiles femeninos con trayectoria surgidos del pasado reciente, no así identidades masculinas, casi desvanecidas con la larga permanencia de los “cuadros históricos” que han regentado en Torreón y en Coahuila las siglas del PAN, con o sin alianzas públicas, pues las privadas han sido obvias…

Causó desconcierto “la movida de fecha y lugar” que el baile popular para celebrar el primer centenario de la Filomena provocó entre muchos de los laguneros interesados en estar presentes. Quedó para otra ocasión y hoy se celebró muy de mañana, por cierto, en el lobby del Museo Arocena.

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Author: Olga Quirarte Ramírez