Aquí Laguna.

¡Arenas movedizas! En ellas se mueven -se agitan, más bien-, quienes tienen en su persona la representación de nuestro país en estos días y, con ello, el ejercicio máximo del poder ante el disenso obvio que registra la relación de México con el vecino país del norte. Esto ocurre cuando aún no se define siquiera el curso que finalmente tome la exigencia que, con urgencia, presenta la solicitud del vecino país contra nueve mexicanos, un grupo de funcionarios y exfuncionarios que encabeza el hoy gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya.

Nuestra presidenta se envolvió en la ya muy maltrecha soberanía que hoy, ante hechos criminales largamente narrados y documentados en muchos medios -que en su momento no fueron suficientes para iniciar procedimiento judicial alguno-, aumentó la presunción de complicidades que hoy parecen ser comprobadas fuera del país y, con ello, exhibidas ante el mundo. ¿Qué hemos visto hasta ahora? Primero, la entrega -otros dicen tributo-, de más de 90 mexicanos enviados a Estados Unidos sin que se hayan agotado los procedimientos judiciales para ello; así sean delincuentes, se hizo sin el debido proceso y con violaciones obvias de sus derechos civiles y humanos. Esta singular “justicia selectiva”, que hoy parece ejercerse a favor de Rocha Moya y compañía, solo ha generado a la fecha una bizantina discusión mediática tendiente a confundir a la población.

No es más que eso y dejar, si EUA lo permite, que pase el tiempo suficiente esperando enterrar en el olvido el caso; lo cual, en virtud de los tratados de extradición vigentes entre ambos países, obliga a su cumplimiento. De no ser así, ahí está ya Donald Trump y su gobierno presentando su National Drug Control Strategy 2026, en el cual reafirma no sus intenciones, sino su estrategia para el combate integral de las drogas, que incluye ya no digamos las incursiones y estancias “misteriosas” de sus agentes de la DEA y la CIA, sino la militarización con operaciones tácticas para detener y extraer a quien tenga más que señalado como objetivo.

Por lo pronto, ya circulan en algunos medios los nombres no solo de Marina del Pilar, acusada de ser una “morenarca” en Baja California, o de Américo Villarreal en Tamaulipas; en el colmo, ya se menciona también a través de documentales exhibidos en YouTube al gobernador del vecino estado, Esteban Villegas. Al parecer, “alguien” está cantando -y no precisamente sus canciones favoritas-, al oído de algún poderoso vecino del norte, quienes han de saber muy bien su presunta relación con la poderosa gavilla de los Cabrera Sarabia.

Y no tardó mucho la nueva lideresa nacional de MORENA, Ariadna Montiel, para tener respuesta al contenido de su discurso con el que en Torreón, la tarde del 5 de mayo, acompañó el inicio de las campañas de los candidatos de esta organización partidista en pos de las diputaciones locales. Mencionó la presunta injerencia del gobernador Manolo Jiménez Salinas en el proceso, ante lo cual el ejecutivo estatal, frente a empresarios de la Coparmex que cambiaban de directiva, negó injerencia alguna y advirtió que se pretende “crear una crisis electoral”. Se advierte que la ahora exseñora de las transferencias tuvo un pésimo debut, ya que su retórica quedó perdida en el pasado al denunciar la presunta injerencia sin argumentos innovadores; anticipando que la victimización anticipada será lo fuerte de sus campañas.

Por cierto, junto con la dama citada se vieron otros personajes de más peso, como Citlalli Hernández y el “Tigre” Ricardo Mejía Berdeja, además de sus candidatos. Entre ellos destacó, por desconocida, la ahora regidora del cabildo de Francisco I. Madero con licencia, otrora conocida solo como una emprendedora ama de casa y vendedora de diversos artículos, quien fue colocada como candidata en calidad de emergente una vez que, por desconocidas razones, su vástago -regidor del ayuntamiento de Torreón-, se perfilaba para tal cargo. En fin.

En otras agrupaciones, como el Partido Acción Nacional, Jorge Romero resultó ser solo un visitante distinguido, deshacedor de las alianzas que hoy tienen “pariendo cuates” al panismo en el estado. Nada se sabe de lo que pasó con organismos como Movimiento Ciudadano o el Partido Verde, amén de los dos nuevos logos con registro a prueba en Coahuila. Ya veremos y diremos.

Y el agua, su abasto y suministro en tiempo y forma, se perfila ya como la bandera bajo la cual todos los partidos y sus candidatos tratarán de transitar como argumento demoledor a lo largo del cálido mes de mayo y hasta el 3 de junio. Es una realidad que debe ser enfrentada de manera integral, partiendo de un diagnóstico técnico, financiero y social claro, sin simulaciones; estrategia que se ha venido aplicando en la paraestatal SIMAS-Torreón no solo en esta administración, sino “desde antes”, y que hoy parece ser “la suma de todos los miedos”.

Se advierte la crisis por el colapso de varios pozos agotados y extenuados, con un aforo de apenas 5 litros por segundo, sin que la reposición estratégica sea tangible. La dotación de líquido a domicilios y negocios no se registra, generando decenas de movimientos e irritación manifestada en bloqueos de vialidades por parte de los vecinos afectados.

Entregar agua en pipas, como se hacía en los años 50, parece ser la única estrategia que despliega su director, Roberto Escalante, y que por la envergadura del tema debiera incluir en primera fila al alcalde Román Alberto Cepeda González, a los miembros del cabildo de la comisión correspondiente y al resto del consejo de administración. Ya circula de manera venenosa la versión de que tal situación, a la que se debe agregar el colapso del sistema de colectores, es un plan para generar las condiciones que permitan presentar una pretendida privatización de este servicio público. Es una tarea que quizás puedan encomendar a los diligentes Fernando Villarreal y al primer regidor Luis Cuerda Serna -quienes ya demostraron su capacidad con la licitación del servicio de limpieza-, para que opere, bajo comparación, como el sistema que abastece a la capital del estado y recomponga las condiciones de SIMAS-Torreón, el cual debe depurar su larga lista de proveedores y contratistas exclusivos.

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Author: Olga Quirarte Ramírez