“Entre más conozco a los hombres, más quiero a mis perros”, y ni modo, según advertimos, el duro pensamiento de Voltaire nos deja más que reflexiones sobre la conducta humana, la que desplegamos en este siglo XXI, sino la que también se hacía vigente en el Siglo de las Luces, el XVIII, en la ilustrada Francia. Es, pues, condición humana. Y una vez terminado su tránsito vital en este mundo de quien fuera el alcalde de Torreón, Román Alberto Cepeda González, durante su inconcluso segundo periodo al hilo al frente de los destinos de la Perla de la Laguna, y en el que se registra como el primer deceso en el ejercicio de tal cargo en la breve historia política de la apenas centenaria ciudad, hoy deja como saldo no solo el dolor que tal ausencia está generando entre su familia cercana, sus amigos y, muy atrás, a muchos de sus colaboradores, sino también la estupefacción entre sus detractores, que los tenía y que mostraron apenas hace pocas semanas y a lo largo de más de un año una ferocidad mediática desde extramuros del territorio torreonense que los hizo mostrar algo más que el cobre; hoy los hace sobresalir no solo en algunas impúdicas esquelas, sino en las dolidas crónicas que publican sin pudor sobre esta muerte, tratando de salvar la cara con la cual presentarse de nueva cuenta ante sus lectores.
El caso y su narrativa serán objeto algún día de un análisis postrero que ubique a cada quien en el lugar que corresponde, de los excesos de los intereses que se juegan en el ámbito del poder -que no en su crítica, que es la materia prima de este oficio de escribir-, y de los mercenarios que se prestan a los mismos. Los restos de Román Alberto descansan ya en paz, recibirán sepultura por demás discreta según voluntad de su familia, sin exposición póstuma, sin boato funerario alguno más allá de una misa de despedida a sus restos, ya sepultado bajo el tradicional cúmulo de esquelas signadas, algunas, por personajes locales más que comprometidos por su relación con el poder local, así como de varios y auténticos y solidarios amigos.
Román Alberto deja entre los laguneros todos, no solo a los torreonenses, en la memoria pues de quienes lo conocimos no solo como alcalde en la relativa cumbre del éxito político, sino luego en su lenta extinción física que le generó un cáncer en alguno de sus órganos internos y que lo consumió en alrededor de siete u ocho meses, sin mediar información personal de por medio sobre tal escollo, sino solo lo que los ojos de sus cercanos y más tarde la población en general podían advertir en el día a día. En ellas, el alcalde mostraba una singular y admirable resiliencia ante la adversidad, no solo de su salud física, sino también la que le generaba la tormenta política sobre su cabeza, que pudo sortear, no sin dificultades, hasta su deceso con toda dignidad, con entereza admirable de la cual hoy sabemos cuál fue su costo. Sostener la escenografía ad hoc con la que se vistió la virtual defenestración registrada en sus funciones, Román Alberto salvó el acto y murió de pie, cual árbol frondoso herido por el flamígero rayo del destino, como alcalde de Torreón y a punto de cumplir lo que estimaba en sus últimos días como su misión extrema: dar a su partido, a Torreón, cuatro diputados de mayoría, fruto de la contienda que se dirime en este mismo domingo 7 de junio y que son los que corresponden al territorio por él gobernado. Veremos expresado en la votación emitida si tal meta fue alcanzada y que estará siendo definida por sus pobladores. Descanse en paz, Román Alberto, y que su familia y sus auténticos amigos encuentren la fortaleza que les permita superar en sus vidas tal pérdida.
Y la vida sigue, vorágine en puerta derivada de los vientos sucesorios en el puesto que ha quedado vacante, el más importante en Torreón, y que de la administración inconclusa que deja el licenciado Cepeda González, es decir un año más, estará ocupando el edil que el Congreso designe de la terna que deberá estar enviando el Partido Revolucionario Institucional para que las dos terceras partes de los legisladores locales de Coahuila hagan la designación mayoritaria que la ley indica, tras pasar por el breve tránsito a cargo del hoy primer regidor del Ayuntamiento, Jorge Luis Cuerda Serna, por un periodo corto según augurios que se esbozan en corrillos y mentideros políticos locales. Allí se mencionan nombres de prospectos, si bien admitiendo que en la integración de la terna llevará mano otro importante factor foráneo. Con todo y ello ya se oyen voces que mencionan el nombre del emergente Secretario del Ayuntamiento, licenciado Eduardo Olmos Castro, como el candidato natural a tan complicado encargo, pues cuenta con la experiencia, la legitimación partidista suficiente entre las bases tricolores y el saldo de su paso ya como alcalde de Torreón en años pasados, y extramuros de estas, probada capacidad de operación política y, sobre todo, institucionalidad que le permite no levantar olas entre las complejas redes de interés que rodean el ejercicio público y llevar con ello a buen término el inconcluso periodo gubernamental que deja el deceso del licenciado Cepeda González. Pero más aún, de conducir a las fuerzas que ya en la escena, y que cual círculos concéntricos, rodean a quien ejerza la alcaldía que encabezara el hoy desaparecido alcalde.
Entre lo que dicen ya se anota, según su elaborada incursión ante algunos medios, dicen que maliciosamente para hacerse presente por si se ofreciera en estos días de sucesión, el titular del Poder Judicial, licenciado Miguel Mery Ayup, testificando así su incursión ejerciendo una obligación ciudadana, votando en su lugar de origen, y que con ello y la difusión de su imagen y sus dichos no lo olviden en el momento de ser considerado como sujeto visible en la sucesión interina en puerta, prestos con algunos cuantos más a ser considerados para la sucesión de la próxima administración estatal, cuya elección será celebrada en el ya próximo año y cuya identidad deberá estar ya en el ánimo ciudadano no más allá del próximo mes de diciembre. Esta y no otra es quizás la principal tarea que se tiene en las filas del Partido Revolucionario Institucional y demás organismos partidistas vigentes y los que pudieran construirse con la camada de jóvenes que dejen las actuales elecciones, por más que no alcancen éxito primario en las urnas.
Y desde las primeras horas de este domingo, de madrugada, 379 candidatos de partidos nacionales en alianza, o estatales en alianza o en estreno en estas elecciones, salieron en espera de que sus esfuerzos desplegados a lo largo y ancho del Estado, en el breve periodo electoral asignado en busca de las 25 diputaciones en juego, culminen sus expectativas de triunfo. El gobernador Manolo Jiménez Salinas y su gobierno aseguran que Coahuila registraba hasta el mediodía de este domingo una jornada electoral tranquila, por no decir además que desolada, para lo cual se desplegaban las actividades necesarias para lograrlo. Coahuila es la única entidad que registra jornada electoral este día, de ahí que concentrara el interés, los ojos pues, de los medios nacionales, así como de observadores a los que, conforme a la ley, se les ha dado amplia entrada. La oposición, no descarte según se anticipa, hará uso de todos los artilugios tendientes a su victimización que supla la falta de trabajo y resultados de sus fallidas estrategias electorales, hundidos por los impactos que generan en el ánimo ciudadano los vericuetos en que se encuentran inmersos muchos de sus personajes y dirigentes con el tema del narco y sus colusiones con malandros, así como el saqueo infame del recurso nacional a través del huachicol, lo que les genera una insólita y rápida caída electoral, al menos hoy en Coahuila.
Derrota contundente, así puede calificarse la propinada por el PRI en alianza con la UDC en Coahuila en esta elección intermedia, que el tricolor registra a su favor con carro completo, según primeras cifras oficiales y más aún en las extraoficiales; los demás organismos partidistas que participaron en la contienda registraron una caída estrepitosa. Las causas y los impactos quedan por ahora por conocerse de manera oficial, si bien extraoficialmente ya están difundidos. Solo diremos que esta misma tarde su dirigencia, encabezada por Diego Rodríguez, y los candidatos ganadores dedicaron su triunfo a la memoria del alcalde Román Alberto Cepeda, quien hoy ya descansa en paz.



