Aquí Laguna.

¡Inolvidable! Registrables para la historia local son los sucesos que se presentan en el ámbito público en este feneciente mes de junio. En este tramo, durante la primera mitad del 2026, se alcanzó el ecuador de la segunda gestión a cargo del licenciado Román Alberto Cepeda González, cuyo deceso se registró la mañana del día 5 del presente mes, en la víspera misma de la jornada electoral intermedia del Estado de Coahuila para renovar su Poder Legislativo, dejando material y figuradamente en la orfandad al grupo de amigos invitados a formar parte de su gabinete, el cual muy poca modificación registrara en su segundo y hoy inconcluso periodo. Este cargo será ocupado por el ingeniero Miguel Ángel Riquelme Solís, quien deberá, una vez que pase por el tamiz que impone el protocolo legalmente establecido, asumir como el encargado de llevar a buen puerto lo que resta del ciclo, siendo el primero en la historia de Torreón que ha quedado trunco debido al fallecimiento del alcalde en turno. Sobran, pues, disquisiciones, obediencias, sumisiones y hasta potenciales rebeldías en torno a la decisión tomada, obvio, por el gobernador Manolo Jiménez Salinas, y que el Congreso en funciones, esta misma semana -quizás este martes-, legitime en la persona del gobernante una definición que el destino puso en suerte.

Dicha decisión, con todo y que ha sido pesada de cara al interés y gobernanza de Coahuila, también lleva implícito el futuro inmediato de muchos integrantes de la clase política. Para empezar, alcanza al organigrama estatal, pues el relevo de la titularidad del senador de minoría Riquelme Solís se dará en la persona del aún titular de la Secretaría de Inclusión y Desarrollo Social, el licenciado Gabriel Elizondo, quien estará asumiendo tal encomienda y, con ello, el inesperado derecho a incursionar en un ámbito que a la fecha le era ajeno, realizándolo extramuros de Coahuila en el escenario del Senado de la República. Esto le permitirá alcanzar mayor rango de cara a su potencial inclusión como uno de los prospectos que desde estas fechas se señala para la sucesión coahuilense, con todo y que aparece aún lejana, con lo que empata en la carrera a la reelecta diputada Luz Elena Morales; una dupla saltillense integrada por dos elementos jóvenes y talentosos que han dado resultados en las encomiendas asignadas y, sobre todo, de lealtad probada como integrantes del primer círculo en torno al gobernador Manolo Jiménez Salinas.

Pero aterrizando en Torreón, se espera que la forzada sucesión se ajuste a la legalidad y que al ingeniero Riquelme Solís se le entreguen, y este reciba, los restos de la administración municipal mediante una entrega-recepción sin simulaciones a las que el respetable público lagunero parece acostumbrado. En especial, se requiere que se conozcan los términos que ubiquen el legado del extinto alcalde con documentación registrada que permita más adelante, cuando las pasiones que el poder desata con o sin causa se sosieguen, recuperar la historia del municipio; un ejercicio que ubique bien el legado y deje certezas a los pobladores en su paso por tan movedizos terrenos, en los que también algunos navegan. Dígalo si no cómo se dejó ver este mismo fin de semana en el restaurante Huarichic en compañía del magistrado, el expanista José Maynez, y otros amigos.

Sin duda, y conocida su personalidad política, el ingeniero Riquelme impondrá su pragmatismo en la nueva tarea de la que tomará posesión el próximo jueves ante el Cabildo del municipio, contándose, según dicen, con la presencia del gobernador Manolo Jiménez Salinas. Por otra parte, el grupo de ilusos laguneros a quienes les cruzó por la mente figurar en tal sucesión verán que la oportunidad quedó en eso, en meras ilusiones; pero si son valientes, tienen en puerta la posibilidad de figurar como aspirantes a la contienda por elegir a un nuevo alcalde a partir del primero de enero de 2027. No deben desalentarse con las versiones que circulan en el sentido de que entre los tricolores ya está más que asignada quien será la candidata de tal partido en la próxima contienda electoral, y que no es otra que la ya ocupadísima diputada federal y diputada local electa, Verónica Martínez, quien como muy pocos políticos tiene chambas hoy para darse gusto como legisladora y dirigente local de los tricolores, dando con ello la impresión de que no hay en esas filas fémina que le haga sombra en trayectoria y, sobre todo, en capacidad de trabajo y de representación de género.

En la semana que se inicia, los temblores entre muchos elementos de la administración torreonense son fuertes, dicen que más que los registrados en Venezuela, pues varios ni tan solo cuentan con trayectoria alguna como priistas ni panistas siquiera con la cual argumentar derechos. Otros le apuestan al cobijo que pueda brindarles el licenciado Eduardo Olmos Castro, si bien tampoco se conoce un destino laboral cierto para este, ya sea si se ratifica o se rectifica según sea el caso. Y por otro elemento por el cual no se apuesta ni un peso resulta ser el titular de SIMAS-Torreón, Roberto Escalante, quien no supo, no pudo o no quiso frenar el apetito voraz de don Pepe Ganem Guerrero, proveedor privilegiado de la paramunicipal y en otros ámbitos del poder municipal. Pero no es el único; ahí dicen que en tal tema “el pelón se hace trenzas” cuando narran, cual leyenda urbana, el listado de piperos, arrendadores de camiones vactor, simuladores de mantenimiento a la red de pozos de abasto y cobros especiales para grandes deudores convertidos en simples moches, además de la falta de exámenes de la calidad del agua por carecer de reactivos. Esta situación amerita, de paso, una sacudida a fondo del actual Consejo de Administración, que hace gala de su obsolescencia y resulta ser corresponsable de las acciones y omisiones de su director gerente.

Otro tanto se registra, según dicen, con el Sistema Integral de Mantenimiento Vial. El ingeniero Riquelme Solís tiene, pues, mucho por dónde empezar y mostrar resultados tangibles y medibles que permitan a su partido retener el poder municipal y que le permitan a los laguneros jugar con éxito en la próxima sucesión estatal.

En otro tema por demás preocupante destaca la presencia y acción del gusano barrenador, debido a lo extenso del hato ganadero vacuno estabulado y el caprino. Tal plaga, cuya presencia y avance desde las tierras del sur del país ocupó a las autoridades sanitarias y organizaciones agrícolas y ganaderas del nivel federal, estatal y municipal por lo lesivo que resultaría que alcanzara estas tierras, finalmente llegó, y ya se registra un caso de afectación en humanos.

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Author: Olga Quirarte Ramírez