¿Cambios? Que se espera no resulte ser mero “gatopardismo”, es decir, cambiar para que nada cambie y que todo continúe igual. En este tema se estará anotando, sin duda, el inesperado cambio de titular en las oficinas locales del Registro Público de la Propiedad, a la que llega el licenciado Javier Armendáriz Reyes Retana, quien al menos hasta los últimos días se desempeñaba como titular de la Junta de Conciliación y Arbitraje desde hace varios años. De ahí que resulte importante conocer, en términos por demás públicos y no solo cual si fueran asuntos de la “Cosa Nostra”, qué carga de trabajo se deja en el cargo que termina y cuántos reciben en materia de expedientes en curso o rezagados en la que recibió con la designación a manos del Secretario de Gobierno, licenciado Óscar Pimentel. Interesante que de tal cambio se haya conocido solo a través de un comunicado en redes sociales, y raro que no se haya singularizado en la reunión sostenida este día con algunos integrantes del Colegio de Notarios a cargo del licenciado Salvador Sánchez con el nuevo alcalde Miguel Ángel Riquelme Solís.
Y qué decir en qué condiciones quedan los asuntos ventilados en la Junta de Conciliación, que si bien es verdad que hace años en la zona lagunera de Coahuila no se registra movimiento alguno de demandas colectivas en el orden laboral, mucho menos de las que hayan alcanzado estallido de huelga alguna, pero por otra parte son cientos de expedientes de demandas de orden personal que, tras no haber alcanzado conciliación alguna con la parte patronal que corresponde, se van a proceso; sí quedan cientos sin que hayan llegado ya finiquitadas y con laudo, que muchos están en suspenso pues la liquidación que corresponde nomás no llega al trabajador según lo marca la ley. Esta disonancia entre los conflictos colectivos reducidos a cero versus el altísimo número de demandas personales es de llamar la atención. Pero ni modo que la CTM, los organismos sindicales que existieran en el pasado cercano y que estuvieron por muchos pero muchos años en manos de algunos miembros de la familia Blanco Guerra, y mucho menos por estas tierras coahuilenses, incursiones judiciales a cargo de algún sindicato adherido a la CATEM dirigido localmente, hasta donde se conoce, cual paradoja irresoluta, por el empresario y expanista Miguel Batarse, organización laboral de nuevo cuño bajo la sombrilla política de MORENA que entre los laguneros ha quedado más que desinflada luego de los avatares que registró su existencia en La Laguna de Durango tras la contención obligada de sus actividades y a cargo, hay que decirlo, del gobernador de Coahuila Manolo Jiménez Salinas -ante la obvia falta del ejercicio de responsabilidades que le correspondía al gobernador del vecino Estado, Esteban Villegas-, al tratar de incursionar con singulares métodos que muchos califican como gangsteriles en las tierras de La Laguna de Coahuila, y que generó la detención espectacular de “El Limones” y puso a algunos de sus secuaces a poner sus pies en polvorosa.
Y a propósito de calcetines, como dirían los chavos de mis tiempos, nada que se pueda pasar por alto o voltear a otro lado sobre lo que se escucha en torno a la detención y sujeción a proceso por delitos como los de portación de armas de uso exclusivo del Ejército, cohecho, etcétera, que se registraron por parte de autoridades estatales, Guardia Civil, Marina, Grupos de Reacción, etcétera; es decir, todo el aparato de seguridad pública en juego para detener y, sobre todo, sujetar posteriormente a proceso judicial a un sujeto más que controversial conocido en la zona lagunera como “El Guino”, primogénito del ya extinto Ernesto Herrera, miembro de la familia Herrera, una de las poseedoras de una de las fortunas más señaladas entre los laguneros y, más que eso, por la influencia que genera tal factor aunado a las incursiones que algunos de sus miembros han hecho sobre el espacio del poder público de la zona lagunera de Durango, amén de los vínculos que, será verdad o será mentira, la unen con otros poderes fácticos no menos poderosos.
Con todo y ello, no fue obstáculo para que “las fuerzas del orden” rodearan a tal sujeto cuando este visitó Costco Torreón acompañado de su poderosa guardia pretoriana cual fuerza personal de seguridad integrada por 17 elementos armados -unos dicen con permiso de portación de armas y otros no-, lo que provocó, insólitamente, su detención y la puesta a disposición de detenidos y armas ante la autoridad judicial, que ya los sujetó a los procesos correspondientes, internados todos en el CERESO local. ¿Fin de la impunidad? Sépalo Vargas.
Esos son los simples hechos, pero en los mentideros políticos y de otros que conservaron por muchos años una singular relación de respeto y hasta obsequiosidad con algunos de sus miembros, en especial cuando algunos de sus miembros menores incursionaban a Torreón y hacían gala y uso de ostentosa fuerza a su alrededor, protagonizaron acciones de violencia física sobre algunos laguneros, entre estos a uno de los miembros de la familia Dávila con total impunidad. De ahí que hoy, ¡zambombazo!, algo en los códigos no escritos que subyacen en la sociedad lagunera más profunda se ha roto. ¿Qué pasó?, se preguntan los curiosos y los observadores de la realpolitik local. Pues averígüelo Vargas, anticipándose por ahora teorías, especulaciones, verdades a medias y mentiras completas que han generado la insólita realidad que hoy enfrenta “El Guino”, con el límite que a su conducta o su impunidad se le ha puesto, pues obvio resulta ser que no era la primera visita de este orden que realizaba sobre terrenos de Torreón, solo que hoy el velo de impunidad o incluso de protección solapada de que venía gozando desde hace algunos ayeres se rompió; el impacto generado rompió incluso el silencio que le prestaban algunos medios.
Y diremos que esta mañana se registró la presencia del rector de la Universidad Autónoma de Coahuila, con lo que el periodo informal de vacaciones de verano en la máxima Casa de Estudios ha terminado, pero diremos que en esta ocasión mantuvo distancia, silencio pues, ante los medios regionales y destinó su tiempo en tomar protesta a los integrantes de las diversas academias de docentes de la Unidad Torreón. De igual velo de silencio se cubrió su anfitrión, el coordinador Omar Rojas.
Optimista, confiando en disposiciones reglamentarias para obtener respuesta a sus inquietudes en cuanto al desglose de los recursos públicos que la administración del municipio de Torreón asignó, al menos hasta el mes de junio pasado, al área de Comunicación Social. Se estima, pues no hay cifras oficiales puntuales, que este tema se llevará en el presente año poco más de 130 millones de pesos. El regidor, de recibir la información por él solicitada de manera formal y que deberá ser satisfecha en siete días a partir de la solicitud citada, promete hacerla pública. Ya veremos y diremos.



