¿Recuerdan el 88? Aquí, en estas tierras, cuando la memoria del agradecimiento -esa rara, escasa flor que solo nace en el fondo del alma humana, según dicen los poetas-, floreció e iluminó cual chispazo la vida lagunera; cuando decenas de campesinos, hombres y mujeres que formaban parte de la primera generación de ejidatarios sobrevivientes surgida del Reparto Agrario de 1936, así como la segunda y hasta tercera generación de sus descendientes, se sumaron sin pensarlo mucho a la propuesta casi esotérica que enarbolaba el hijo del General -la Esfinge de Jiquilpan-, como cabeza visible de la llamada Corriente Democrática, es decir, Cuauhtémoc Cárdenas, en pos de establecer o reestablecer la democracia en este país. La respuesta dada por “la base social”, la aún identificada por su origen rural, fue por demás impresionante, pues movió hasta el fondo el piso social de la comarca y de otras muchas capas de la sociedad mexicana de esos días, sembrando el desconcierto, el temor primero y luego, la resistencia, la oposición y en algunos casos hasta la represión ante el incontenible cambio que se generó y que tan corta vida le impuso a la tecnocracia, con todo y la modernidad que logró alcanzar el régimen de Carlos Salinas de Gortari; el guion que impuso luego el magnicidio de Luis Donaldo Colosio e hizo posible el arribo de Ernesto Zedillo, agotando en este la institucionalidad de las fuerzas políticas hasta tales fechas para dar paso así, no sin avatares de por medio, a la “alternancia” con el arribo de los dos presidentes de la llamada “docena trágica” bajo las banderas del PAN.
Apareció en ese lapso, cual revelación, la “guerra contra el narco”, cuyos impactos aún son el azote que mantiene en vilo a la población entera; es decir: el crimen organizado y sus manifestaciones, no solo como factor de violencia, sino como un auténtico poder de facto, al grado de que a partir de entonces el vecino del norte afirma que este gobierna amplias zonas del país, con todo y la gestión del tema con su relativa eficacia y atención no solo por este gobierno, sino por sus antecesores. Esto incluye al Peje, luego del sexenio a cargo del “bello” Enrique Peña Nieto, quien con su frívolo estilo personal de gobernar sumó el hartazgo ciudadano acumulado a lo largo de más de 30 años y, con ello, abrió las puertas a Andrés Manuel López Obrador y su movimiento de Regeneración Nacional, cuyo reto será sin duda, en la próxima elección en puerta, sostenerse ante la tambaleante condición económica y financiera que registra el régimen para entregar puntualmente a millones de beneficiarios pagos mensuales o bimestrales justificados en muy diversos rubros, con lo que dicen constituye hoy por hoy una singular y costosa base que les permita equilibrar el desengaño que se percibe ya ante el desgobierno, aun entre beneficiarios de tal esquema, frente a la ineficacia y, sobre todo, ante su rampante corrupción con todo y el cash recibido.
En este punto, vaya que falta mucho por conocer y analizar sobre cómo quedó la relación personal, ideológica y política entre el ingeniero Cárdenas y Andrés Manuel López Obrador. Pendiente queda también conocer cuáles serán los impactos notables que dejará el affaire -por decirlo de algún modo-, generado por el escándalo de presunta corrupción y romance fallido en el INE a cargo de su ahora expresidenta Guadalupe Taddei y su proveedor favorito, el nada caballeroso José Alfredo Hernández, según lo difundido a través de videos y grabaciones en los que ambos personajes ventilan diferencias por contratos obtenidos del INE y de varios OPLE, entre ellos el de Coahuila. A ello se suma la situación derivada de que la persona propuesta para ocupar la presidencia de ese organismo electoral local fue rechazada por el INE. Las razones de tal negativa las deben conocer solo las y los consejeros que las emitieron, pero al parecer no hay nada de qué preocuparse, toda vez que ya tienen sustituto, así sea de carácter provisional, y el proceso seguirá su marcha.
Por cierto, se avecina en cada comité municipal del PRI su respectivo Consejo Político, donde quizás ya se vaya si no sabiendo, sí percibiendo quiénes son los aspirantes a alzarse con las candidaturas a la alcaldía, pero más aún a las diputaciones federales, que en el caso de Torreón sumarán una completa y otra compartida territorialmente con otros municipios, de amarrarse finalmente la alianza con las exiguas fuerzas del PAN, las cuales luchan más que por una curul, por su mera supervivencia. Aunque, diremos, son más que suertudos, ya que les va muy bien -comentan los priistas de a pie-, pues ocupan bastante espacio en el ámbito de la administración pública, considerando con ello que “les damos feria de más”…
Y desde mediados de esta semana, entre los festejos y desfiles organizados en memoria de nuestros muertos, los vivos han gozado, luego de rezar a San Judas Tadeo, de la celebración de Todos los Santos para dar paso este lunes a las conmemoraciones del Día de Muertos; célebre ritual que singulariza a México ante el mundo por el tono festivo, casi irreverente y floral que se impone de tal forma que ha logrado en poco tiempo frenar la celebración de otro rito ajeno a la identidad del país, como lo es Halloween, para dar paso a lo esencial y a la tradición conmemorativa por parte de los vivos hacia quienes ya se han adelantado en el camino. Dicha tradición ahora recobra un singular impulso como festejo a través de desfiles con participación masiva de espectadores y contingentes, retomando así su sitio en el sentir colectivo…
Y será el martes, quizás, cuando concluyan los días de asueto de muertos, cuando don Félix Caldera y “quienes mecen esa cuna” celebren un nuevo encuentro con el alcalde Riquelme Solís, quien, respaldado por la ley, los reglamentos y la innegable fortaleza política de su posición, explorará de nueva cuenta los caminos que permitan alcanzar arreglos con los materialistas y, sobre todo, con los piperos que prestaron servicios a SIMAS-Torreón en los días de crisis de abasto de agua en pleno verano -y, más que ello, en pleno proceso electoral-. Deberán presentar el monto real de sus adeudos, al parecer sumamente inflados, o bien demostrar con puntualidad no solo la legalidad para la prestación de tal servicio, sino pruebas de que en efecto se realizaron en los convulsos tiempos de Bob Escalante y su pandilla; si bien algunos argumentan que tales cifras ya les fueron rasuradas sin mediación justa de por medio, pues se les pretendió aplicar el consabido “cooperas o cuello”.
Y otra en espera: el relevo en la titularidad del IMPLAN, encomienda a la que aseguran arribará el ingeniero Lauro Villarreal, por ahora titular del CEAS, esta misma semana.



