Aquí Laguna.

¡Necesidad! Más allá de las argumentaciones que en el pasado sexenio dejaron en el limbo el tema de la explotación del gas shale a lo largo y ancho de la denominada Cuenca de Burgos -área del noreste del país que abarca 208,600 kilómetros cuadrados, de los cuales Coahuila forma parte de manera prioritaria sobre las entidades de Tamaulipas y Nuevo León-, éstas están por derribarse bajo la impronta que impone la realidad de la distribución de fuentes energéticas en el mundo y en nuestro país. Además de lo anterior, la imperiosa necesidad de crear, con su explotación, las fuentes de empleo e ingreso que demanda la población, así como el freno impuesto por la anterior administración para solo explorar sus posibilidades, están por superarse una vez que el gobierno de Claudia Sheinbaum convoca y empieza a realizar, a partir de este mismo día, reuniones entre expertos en el tema y encuestas en las comunidades ubicadas en el terreno a explorar y explotar. Esto con el fin de definir la realización y, obvio, la aplicación del método de extracción, que no es hasta hoy más que el fracking, el cual no pocos ambientalistas condenan por la supuesta o real agresión que genera en los ecosistemas y el uso intensivo de agua; método que, por cierto, aplican ya desde hace bastante tiempo en territorios del vecino estado de Texas para la extracción del gas o esquisto, como se le conoce también.

Por cierto, según trascendió, académicos de la Universidad Autónoma de Coahuila se harán presentes en la reunión convocada por la presidenta Sheinbaum, amén de que el gobernador Manolo Jiménez Salinas diera a conocer hace algunos días su beneplácito por las expectativas económicas que podría estar generando para la economía estatal, pues el tema incluye también la potencial participación de capitales privados y no solo a través de Pemex, la paraestatal que ya ha venido realizando exploraciones sobre el territorio desde 1942.

El agua y su abasto domiciliario a lo largo y ancho de la zona metropolitana, no en el verano sino al final mismo de esta primavera, presenta una escasez que se registra en grandes tramos de la ciudad de Torreón para consumo humano, con todo y el respiro que pudieran haber aportado los caudales que de manera intermitente se derivan del Nazas a través del inconcluso proyecto Agua Saludable para la Laguna. De ahí que no es excusa alguna la que pudiera esgrimir el titular de SIMAS Torreón, Roberto Escalante; a estas alturas del partido, amén de la obvia sequía que registra el acuífero principal y su sobreexplotación, donde las norias del Simas Torreón están ubicadas, se añade el presunto mal sistema de mantenimiento de los mismos, que aumenta las posibilidades de que se registren colapsos en varios.

Además, SIMAS Torreón recibió del Ayuntamiento de Torreón un recurso por 60 millones de pesos que “Bobe” debe estar explicando, no a un Consejo de Administración de la paramunicipal que preside el alcalde Román Alberto Cepeda, sino a los usuarios. Sobre todo, debe dar a conocer los resultados que arroja el contrato de servicios que Simas Torreón signó con la empresa de la cual son socios principales miembros de la familia Ganem; contrato que, por cierto, forma parte principal de la denuncia interpuesta por el senador Luis Fernando Salazar Fernández en contra de la paramunicipal.

El caso es que SIMAS sigue siendo, al igual que en otras administraciones municipales ya pasadas, el elemento donde se centran las más escandalosas percepciones de corrupción que se generan en este municipio, en donde no solo sus actores principales han salido bien librados. A la fecha, no se conocen con precisión los nombres y procedencias de los miembros del Consejo de Administración, que parece ser uno de los secretos mejor guardados en Torreón, cual si fuera un asunto de la Cosa Nostra; tampoco se conoce la situación financiera y mucho menos el estatus que guarda su situación técnica. Y mucho, pero mucho menos, en qué fase va o si siquiera ya se ha iniciado el proyecto para la construcción de una nueva planta tratadora de aguas residuales, aun cuando Simas ya cobra a cada uno de sus más de 150 mil usuarios los derechos de saneamiento, que no son bicoca. Mucho menos se sabe cuánto genera a Simas la venta de sus aguas residuales; para completar la capa de silencio con que se cubre la paramunicipal, resulta que hace solo unas semanas fue despedido, sin excusa alguna, el titular del área de Comunicación Social, el muy capaz colega Sergio Reyes, bajo meras presunciones de chismes sobre comprometidas lealtades políticas personales, que no institucionales con la empresa en la que laboró; despido que pinta, pero no justifica, el clima y las tensiones que se generan en las sensibles áreas de comunicación del municipio.

Y eso que se está a solo días de que el período formal para el inicio de las campañas de la elección intermedia para la renovación del Congreso del Estado se alcance, si bien se registra ya una intensa movilización de intereses en los barrios y colonias donde se disputa, mediante seducción o transferencias según es moda, la compra del voto. Llama la atención que por ahora parezca interesar mucho la disputa por el dominio del Distrito IX y sobre todo el XI, donde por cierto este mismo día se registra la presencia del candidato del partido Movimiento Ciudadano, el licenciado Jaime “El Jimmy” Martínez Veloz, quien, cual hijo pródigo de estas tierras, retorna para hacer campaña aspirando a la diputación del distrito mencionado con 72 años a cuestas. Siete décadas, de las cuales fácilmente cinco ha pasado ajeno a las vicisitudes de la población local, si bien dedicado -cual héroe romántico del siglo XIX-, transitando bajo todas las siglas partidistas del momento y en tierras tan lejanas, algunas por demás ajenas, que van desde Saltillo hasta Baja California, pasando por todas las banderas e ideologías que dominaron el pasado siglo e inicios del presente. Veremos si el Jimmy reivindica, sobre todo entre los jóvenes que inician su vida ciudadana en esta elección y que ha de topar en sus recorridos, su trayectoria política, que lo llevó a constituirse, entre otros papeles, como “el correo del zar”, cruzando las montañas de Chiapas llevando y trayendo las comunicaciones entre el comandante Marcos y el entonces presidente Ernesto Zedillo. Tal vida es historia y hay que hacerla carne y sangre entre las nuevas generaciones.

Finalmente, no tuvo éxito la acción judicial interpuesta por el Ayuntamiento de Torreón, según decidió la Suprema Corte de Justicia, pues a través de uno de sus miembros dictaminó que “es procedente, pero infundado el recurso de reclamación presentado”, derivado de diferencias entre lo dictaminado por la Auditoría Superior de Coahuila en torno a la cuenta pública del 2023. Y esto apenas comienza. Como si no fueran ya “muchos fierros en la lumbre”, la actual administración enfrenta diferencias con su sindicato mayoritario, otra área por demás sensible. Ahí lo tiene usted: un área de servicio público cerrada sin más explicaciones para dejar fuera, en paro formal, a un grupo de trabajadores. ¡Pero qué necesidad! Al parecer no hay diálogo; hay, pues, cerrazón de alguna de las partes en conflicto. Se espera que la prudencia prive, al menos en una de las partes.

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Author: Olga Quirarte Ramírez