¡Mucho ruido y no pocas, más bien ningunas, nueces! Diríamos, pero ni eso puede sostenerse en esta comarca a solo poco más de 15 días para que concluya el periodo que la ley electoral vigente destina para desarrollar las elecciones a cargo de, cuando menos, dos candidatos independientes y nueve -sí, nueve-, organismos partidistas, solos o acompañados en a veces pírricas y simbólicas alianzas. Impactos ya no digamos ideológicos, ni siquiera pragmáticos, con algunas causas perdidas de las muchas, pero muchas, que tenemos los mexicanos por ahí arrumbadas, en un escenario que ya debiera mostrar su alboroto, atiborrados de información sobre la oferta programática que ofrece cada organismo partidista en contienda.
Esto debería permitir a los potenciales electores emitir un voto que impacte verdaderamente útil al país, en la construcción de una sociedad más informada que elija aquella propuesta que mejor se ajuste a su visión e interés al momento de votar, por qué y por quiénes, sin la coacción que por desgracia sigue vigente en nuestro sistema político, donde la dádiva de algunos insumos o bien la transferencia son factores a veces y por desgracia dominantes que han generado una muy especial deformación de la democracia liberal, tal y como se concibió y se luchó en otras generaciones.
Por esta región lagunera, pocas “caras conocidas” de nuevo cuño que pertenezcan a mujeres y hombres de la presente generación y no producto de un mero reciclaje, de un singular y persistente “gatopardismo” de promoción de un cambio “para que nada cambie” y que nada aporta a la renovación generacional de la clase política. Esto va más allá de poder contar con las mujeres en escena como elemento de igualación que ha llegado, al parecer, para quedarse; si bien deberá depurarse el entorno de su reclutamiento, el cual se advierte -no en una, sino en muchas féminas incluidas-, aportado a propuesta por el mundo masculino que, tras bambalinas, coloca bien a las hijas o a sus cónyuges, y en algunos sonados casos hasta a “sus amigas” como peones o meros alfiles en el tablero para mantener influencia, poder o la sombra de este, según se vea. Con todo y ello, la mujer irá superando, con paciencia, habilidades propias del género, talentos innatos y decisión, el derecho pleno de pertenecer a la clase política sin los lastres que limitan a muchas congéneres a transitar los sinuosos caminos del poder con plena autonomía.
Y ¡órale!, vaya acusaciones que imputan al senador Miguel Ángel Riquelme Solís la presunta utilización de los servicios de su intrigante compañero de escaño en el Senado, Luis Fernando Salazar Fernández, para sabotear -sí, sabotear, según versiones-, a sus compañeros militantes de MORENA en contienda. El objetivo de tan singular versión resulta ser la lucha por la sucesión de Román Alberto Cepeda González. Rara, por demás exótica tal versión que no checa para nada, pues recordando, ya vimos los torreonenses el papelazo que hiciera Luis Fernando Salazar en pos de la presidencia municipal, que arrastró hasta el ridículo a su señor padre de nombre similar.
Por lo pronto, la licenciada Verónica Martínez avanza en su campaña recogiendo cosecha de su trabajo a fondo en colonias y barriadas de Torreón que corresponden a su distrito, el disputado Distrito 9; pero el licenciado Felipe González, también diputado local con licencia, no se queda atrás y cosecha, pian pianito, uno por uno, opiniones positivas durante el toca-toca.
Y en la oposición morenista vaya que nomás no prenden sus candidatos, que ya no sienten lo duro sino lo tupido con la lluvia de comentarios que desata el caso Rocha Moya. Nomás eche un vistazo a las redes sociales.
Y en el colmo, con todo, el energizado aspirante a diputado local por mayoría -pues lo es por la vía plurinominal-, Antonio Attolini Murra nomás no levanta. Su peculiar estilo, si así puede denominarse, no le rinde mucho ni siquiera para impresionar a la cúpula dirigente de MORENA que, sin mayores consideraciones, rechazó su pretensión de figurar como uno de sus integrantes en la propuesta plurinominal ya registrada ante el IEC; pues pudo más la presión de Alfonso Cepeda Salas, líder nacional del SNTE, quien logró registrar en el segundo sitio del listado plurinominal a la matamorense maestra Edelmira Martínez Ramírez, de la Sección 35.
En el escenario de la lucha por la diputación del Distrito VII, que corresponde al municipio de Matamoros y Francisco I. Madero, se estarán encontrando no solo la maestra Sol María Luna Adame en pos de tal encargo, sino que contenderán también por lo mismo el profesor Jesús Contreras Pacheco y Horacio Piña Ávila.
Y volviendo a Torreón, diremos que vaya chasco a cargo de Jaime Cleofas Martínez Veloz, que tiene por ahora el rasgo de fantasmal candidato a diputado local postulado por Movimiento Ciudadano en el Distrito 11, que no muestra ya no digamos músculo político, ni siquiera como narrador de cuentos de su relación con “el Comandante Marcos”, por cierto totalmente eclipsado por las nuevas “cualidades” de personajes como es el caso de “El Chapo” o bien Rocha Moya ante nuevas audiencias juveniles; incapaz de sacar, pues, “juventud de su pasado” y singularizarse como el personaje político que lo es en otros escenarios y otros momentos del país.
Y en Torreón, ahora resulta que SIMAS-Torreón, dicen, que ya parece ser una réplica de PEMEX, es decir, de “barril sin fondo”, ya que corre la versión de que su desorden se deriva de que cuanto más se le ingresa a sus finanzas, más se secan estas, y al servicio de suministro de agua y saneamiento nomás no se le da curso a favor de la población para recibir un servicio público ineludible. Pero ya se sabe que “a grandes males, grandes remedios”, y esto ya se estará viendo cuando llegue a su fin el actual proceso electoral y se puedan asumir de manera pública algunas soluciones de orden administrativo y político que pudieran superar las difíciles condiciones de la paramunicipal citada; pues por ahora el tema es más que explosivo y le estalla, figuradamente por desgracia, al gobernador Manolo Jiménez Salinas como tema del mayor interés en calidad de pendiente. “Cosas veredes, Sancho”, pues no es posible seguir sosteniendo una narrativa en la que el pasado tuvo la culpa, o bien las deficiencias en el servicio de la CFE, o ahora el vandalismo, etcétera, etcétera, pues la falta de líquido escala ya hasta la suspensión de clases en la Ciudad Universitaria o de actividades en la delegación regional de la SEP el pasado fin de semana.



