¡Reculó! Rubén Rocha Moya, el sinaloense originario de Badiraguato, del territorio surtidor de los más preclaros jefes del narco en este país, y convertido hoy por hoy en uno de los villanos favoritos del imaginario nacional, que pasó en breves horas de sujeto protegido -en su calidad de “gobernador con licencia”-, manto protector con el que lo cubriera desde hace 113 días a ultranza la élite morenista que gobierna al país, tanto que le ha sido posible hasta hoy resistir el embate del gobierno más poderoso del mundo, el del vecino Estados Unidos, tras calificarlo, según se desprende de las acusaciones formales presentadas ante el gobierno de Claudia Sheinbaum, al igual que a una decena de sus más cercanos colaboradores en el gobierno que encabezara en Sinaloa, como narcotraficantes y peligro potencial para EUA, como terrorista, cúmulo de señalamientos que se desprendieron, cual mazorca desgranada, tras los aún oscuros hechos suscitados con el asesinato del exrector de la Universidad Autónoma de Sinaloa, Héctor Melesio Cuén, y junto con ello la sustracción de “El Mayo” Zambada, cuyas derivaciones mantienen en vilo a nuestro país al exhibir la vulnerabilidad, debilidades y fortalezas del grupo que gobierna este país ante retos como el que les pone al frente este caso.
Tanto es el riesgo en el que Rocha Moya colocó la estrategia de resistencia del gobierno de Claudia Sheinbaum, que colocó en verdadero dilema escoger posición ante el desaguisado de Rocha Moya al regresar, por solo algunas horas, sin aviso y mucho menos estrategia previa con sus protectores -por sus pistolas, pues-, a su retorno al cargo de gobernador de Sinaloa; y ante el repudio a tal acción por parte de sus pares, no tuvo otra que recular ante el país y el mundo de su singular e inútil audacia.
El destino del singular gobernante es traer ahora, en lo personal, la cabeza en sus manos, no así lo que genere la respuesta que el vecino país del norte esté ya tomando en la decisión que corresponda. Por lo pronto, y “recomendable” para nuestra Presidenta, es que esta siga “enfermita” y evite definir posturas al respecto, pues desde “La Chingada” hay otro escucha en alerta, con amenaza previa de “salir a las calles y movilizarse” en defensa de la soberanía, encarnada por lo pronto en la humanidad de su controversial vástago Andrés Manuel López Beltrán, el famoso Andy…
En tanto, el mundo y México siguen su marcha cual si fuera sonámbulo, con los grandes temas nacionales, muchos pendientes, como decían en el pasado reciente los clásicos.
Y a nivel local, sin duda, “el estilo es el hombre”, y vaya que ello bien encaja en el “estilo personal de gobernar” del que hace gala el alcalde Miguel Ángel Riquelme Solís a través del ejercicio cotidiano de asumir las actividades, algunas simples, otras complejas, de la actividad gubernamental en este municipio. Entre las primeras pareciera ser la limpieza, ya no digamos de calles y avenidas, rincones, mercados, suburbios y colonias no solo las marginales, sino la que constituye el espacio del ejercicio gubernamental: el edificio que alberga la presidencia municipal, la sede del poder, que recibe hoy por hoy un cuidado operativo de limpieza, no solo “por encimita”, “por donde ve la suegra”, sino limpieza a fondo; en especial se advierte en las escaleras eléctricas y mayor atención a los baños de uso intensivo.
Tan simple acción resulta que levanta un tanto el decaído ánimo ciudadano que generaron semanas de abandono e incuria, y aunque usted no lo crea, también en todas las áreas las actividades y funciones que tienen asignadas cada departamento o área de la administración pública se advierten, al menos, en el obligado y cotidiano boletín que revela que siguen existiendo como tales.
Se espera, pues, que el estilo pragmático que singulariza al alcalde a su paso por los cargos que le han tocado en su trayectoria se extienda y, sobre todo, que se muestre en los resultados del barrido y limpieza que se impone en materia de transparentar al máximo el ejercicio de los recursos públicos ya devengados y los que están por hacerlo. Recuérdese que la administración no está exenta de satisfacer señalamientos fincados a los ejercicios administrativos del pasado trienio y el primer año del ejercicio presente, con todo y que la controversia constitucional iniciada por el alcalde Román Alberto Cepeda -QEPD-, haya iniciado y que finalmente en estas últimas semanas se haya solicitado por parte del Ayuntamiento el desistimiento de tal acción jurídica, con todo y lo que políticamente favorezca.
El “borrón y cuenta nueva” o bien “las cuentas del Gran Capitán” como que ya no se valen en los tiempos que corren; mucho menos aplicar el borrón y cuenta nueva y las cuentas del Gran Capitán. Urgente la revisión del padrón de proveedores y los innumerables conflictos de interés que se exhiben y sobre los cuales los murmullos no cesan.
Sin duda el deceso del alcalde Cepeda González impuso un respetable silencio y distancia, pero la vida sigue y los tiempos que algunas decisiones y hechos generan pesan y pesarán sobre los saldos que a la historia local deje su sucesor.
En este marco se encuentra, sin duda, qué derroteros seguirán los números que dejó el paso de Roberto Escalante y dos de sus antecesores en las cuentas de la empresa paramunicipal SIMAS-Torreón. Sin duda, restablecer la normalidad de más de 200 mil usuarios que aportan, con todo y sus deficiencias en el pago, 99 millones de pesos mensuales de ingreso, insuficientes, obvio, para enfrentar los pasivos por más de 2 mil millones de pesos que dejó a su paso Roberto Escalante y por lo menos dos de sus predecesores.
Hasta ahora, la política informativa vigente en SIMAS-Torreón no parece tener contento, ya no digamos a algunos de los medios locales, sino al menos a uno de los miembros de su Consejo de Administración, el líder de la Canadevi, el ingeniero José Piña Alvarado, que resulta ser el único del misterioso grupo de integrantes del cuerpo colegiado citado que no mantiene silencio y señala temas importantes para un representante al interior de un órgano colegiado de tal naturaleza en una empresa en auténticos apuros.
Y a solo semanas del inicio del proceso electoral federal 2027, fijado para el día 10 de septiembre, suenan en la región nombres de quienes aspiren y puedan figurar además como prospectos a las candidaturas a las diputaciones federales en juego y, qué decir, también de las alcaldías en Coahuila. En Torreón ya no hay disputa: se da por hecho que será el ingeniero Miguel Riquelme Solís es el ungido.



