¡Ya está solo, está solísimo! Pues, como conocemos en la fatalidad, “hasta tu sombra te abandona cuando ya no tienes el sol de frente”, y eso ha de estar cavilando, escondido, hundido hasta donde esto sea posible, el ahora exgobernador de Sinaloa Rubén Rocha Moya y, de paso, su ya desgranada “pandilla” que lo acompañó a su paso por el Poder Ejecutivo, tras la última y definitiva de las dos licencias solicitadas, previo al largo camino recorrido desde el día en que se registró la sustracción de “El Mayo” Zambada y el asesinato de Héctor Melesio Cuén -que exhibió, quiérase o no, una espeluznante imagen de la narcopolítica en este país-, lapso que pudo transitar bajo el amplio cobijo del grupo en el poder y el Partido Morena, que lo sostuvo a ultranza versus la acometida que Estados Unidos impone y que hoy lo mantiene cual prófugo de la justicia, y ya ahora que ha quedado solo, sin el velo protector que lo cobijara. De ahí que dicen que solo es cuestión de horas para que su detención o sustracción, según sea el caso, termine la larga y compleja condición que ha venido viviendo el ahora exgobernante citado y sus coacusados, algunos de los cuales “las melodías requeridas ya cantaron” en el vecino país del norte, esperando la escasa redención deseada.
Sea cual fuere el método bajo el cual Rocha Moya responderá por las acusaciones que sobre él pesan desde el Imperio, el impacto que ello genere sobre nuestro país en sus relaciones políticas y económicas es de pronóstico reservado, y ya no se diga en la política interior, en su gobernanza. Pues en estos hechos se registra como omisión notable la obvia ausencia declaratoria del, digamos, “jefe máximo”, Andrés Manuel López Obrador, ausencia que, “según otros datos”, exhibe una peligrosa escisión en el núcleo mismo del movimiento político que logró alzarse con la Presidencia de la República, la mayoría de las gubernaturas del país y decenas de municipios bajo su égida.
De pronóstico reservado también si la larga mano del Imperio finalmente alcanza a algún señalado vástago, como Andrés Manuel López Beltrán, “Andy”, pues ya se ve cual niño héroe más que envuelto en el manto de la soberanía, luego de que EUA decidió retirarle su visa.
Y en tanto, ¿qué márgenes para gobernar -es decir, su obligación constitucional-, le restan a nuestra Presidenta, agotada en la exhibición matutina de La Mañanera? Estrategia que le fuera eficaz a su antecesor, pero diríamos que “nunca segundas partes fueron buenas”, y muestra ya su agotamiento, pues la titular del Ejecutivo en este país queda en calidad de “piñata”, en tanto que el resto de su gabinete desaparece cual fantasmas. Pues el escenario lo domina Rocha Moya, las dilaciones y contradicciones que exhibe el manejo de temas tan importantes, tan graves, como lo son el del huachicol fiscal, el proceso que registran los tratados internacionales, la impunidad rampante de grandes capos, la creciente deuda pública, el deterioro del sistema educativo y qué decir del Sistema Nacional de Salud, etcétera, etcétera.
Y aterrizando en las tierras que habitamos, a cincuenta días de que el ingeniero Miguel Ángel Riquelme Solís, en sucesión del fallecido Román Alberto Cepeda, alcanza ya, al parecer, todos y cada uno de los factores de poder -no solo el que la ley le otorga, sino los que están más allá de este, es decir, de los fácticos, que conforman en conjunto la capacidad para gobernar y sacar adelante proyectos comunales que requieren de amplios o, a veces, estrechos consensos-.
En esta área destaca el tiempo que aplica en recobrar la normalidad en la prestación de los servicios públicos elementales, imponiendo una singular disciplina, sin dar golpes de mano de conocimiento público; y ello hace ver a los funcionarios y servidores públicos que hace solo semanas vivían en el “dulce far niente”, y hoy, los que tienen aún la cabeza sobre sus hombros, vaya que se afanan en exhibir que “sí trabajan”. Basta acudir a algunas dependencias alojadas en el edificio municipal y hasta en la que fuera sede del Banco de México para ver orden y limpieza que, para empezar, no resulta tan fácil de mantener. Y se dice que avanza también a nivel interno, casi silencioso, en someter también al orden innumerables temas internos, incluso los de orden político, una vez que la proximidad del proceso político-electoral federal y local ya se percibe, se siente, y son muchos los interesados en subirse al convoy de intereses que se despliegan en estos temas, por más que las decisiones de este orden estén algo distantes de la mayoría de quienes aspiran a figurar siquiera ya no como titulares, sino como suplentes que les permitan aspirar, digamos, a alguna de las diputaciones federales que le corresponden al territorio torreonense.
En este escenario, las mujeres que militan bajo el logotipo del PRI y que figuraban en el cartel de políticas del futuro en espera como regidoras en el cabildo local, pues ya se sabe, alcanzaron otro escalón y figuran como diputadas locales. Y con todo y que los espacios son más que reducidos para las féminas que aspiran, están algunas como es el caso de la síndica Natalia Fernández, cuya trayectoria incluye su paso como secretaria del Ayuntamiento, directora jurídica del Congreso del Estado y luchadora tenaz en pos del avance femenino; y qué decir de la licenciada Leticia Castaños, de probada institucionalidad en su militancia priista, trabajadora y funcionaria capaz.
Se menciona también a la licenciada Cristina Gómez y qué decir de otra trayectoria, como la que registra Dora Elia Salinas, más que calificada como profesional de la contaduría, de su notable ejercicio como síndica de minoría y hoy, de nueva cuenta, regidora del actual Ayuntamiento; otro perfil, pues, representativo de cientos de mujeres que esperan oportunidades ciertas en los espacios políticos para incursionar como nuevos “cuadros” potencialmente exitosos en tareas político-electorales.
En fin, hay de dónde escoger, de moverse las rígidas estructuras de escalafón que impiden el avance de muchas.



