¡Día Internacional de las Desapariciones Forzadas! Y en nuestro ámbito, simplemente “Día Internacional de las Personas Desaparecidas”, no por algún ente gubernamental de cualquier nivel, sino por el crimen organizado, que cobró auge en nuestro país y alcanzó a Coahuila a partir de allá del año 2012. Las familias de los laguneros desaparecidos, portando su dolor y su desconcierto a cuestas, tomaron esta mañana las calles, y no cualquiera, sino las del Paseo Morelos, para hacer visible su dolor, su resiliencia para resistir el olvido del ser querido desaparecido, el cual nutre el sentimiento que alienta la esperanza de verlos retornar o encontrarlos vivos o muertos.
Si bien la mayoría de estos casos se ligan casi de manera insistente con los grupos delictivos, muchos hay también cuyos responsables, con todo y que sean delincuentes, no pertenecen a banda delictiva organizada alguna, sino a grupúsculos de los cuales no se tiene certeza anterior o posterior. Con todo, ninguno de los casos -sean responsabilidad presunta del gobierno en alguno de sus ámbitos, o bien de grupos delictivos, y peor aún, de simples casos en los que sustrajeron de su vida y destino a los desaparecidos, o sea solo algún sujeto extraviado-, deja de haber gestado una enorme cauda de dolor para sus familias; de ahí que su lucha genere simpatías y a veces solidaridad con los manifestantes que no cesan en la búsqueda, que agotan cualquier indicio que pudiera acompañarlas en sus jornadas de rastreo.
Puede decirse, pues así consta, que Coahuila es quizás la entidad del país que más ha avanzado en buscar a sus desaparecidos, acompañándolas, escuchándolas, realizando investigaciones, etcétera, que hagan sentir un acompañamiento real, no declarativo o simplemente propagandístico. En este cuadro se inscribe el apoyo que asume en tal causa el alcalde de Torreón, Miguel Ángel Riquelme Solís, quien de modo alguno desconoce el tema y el dolor que genera entre los familiares afectados, pues ya hizo igual seguimiento a lo largo de la administración estatal que presidió como gobernador de Coahuila.
A unos días solo de que el periodo electoral federal se ponga en marcha, según fecha fijada para el día 10 del mes que está por iniciarse, el cotarro político regional empieza a calentar, primero en los dueños de los logotipos partidistas, así sean los de la denominada “opoficción”, a través de promocionales propagandísticos para que hagan lugar en la memoria de los causantes, así sea para empezar con los colores, las siglas y los símbolos con los que se identifican ante el elector.
Ahí tiene usted, para citar alguno, al Partido Verde Ecologista, que cuela en los spots que a través de medios cibernéticos bombardean las pantallas de YouTube, deslizando como quien no quiere la cosa el nombre de “Cuco” Sandoval, líder moral de tal organismo partidista en Coahuila. Ha de andar pretendiendo negociar alguna diputación federal que le permita seguir viviendo fuera del error.
Otros que buscan futuro buscan también cómo permanecer vigentes en el imaginario colectivo, así sea con payasadas, con señalamientos desfasados en tema y tiempo, como es el caso del diputado Antonio Attolini Murra; que si bien el tema lo amerita, como es el caso de la indispensable y clara transparencia efectiva de la situación que guardaba al momento de la salida por la puerta trasera de la empresa paramunicipal SIMAS-Torreón su entonces director Roberto Escalante y el arribo de su nuevo titular, el contador público Xavier Herrera Arroyo.
El monto oficial de la deuda reconocida, y que alcanza más de 2 mil millones de pesos, no es cualquier bicoca. La imaginación que desatan tales cifras fincadas como deuda requiere una escrupulosa exhibición de los números que la integran; y es que las versiones que ya se fugan por parte de interesados señalan que la operación que se realiza ante proveedores clave -esos que más facturaron, de los que se presume haber presentado facturas infladas por los servicios o bienes que les fueran adquiridos tras asignarles millonarios contratos con la intervención de un “coyote” con innegable poder para hacerlo, y en las que se sospecha que los trabajos simplemente se realizaron mal y los insumos materiales nunca existieron, como es el caso de la compra de uniformes-, hoy son objeto de un singular trato: que por las buenas o por las malas deberán dejar olvidada pretensión alguna de cobrar los montos facturados al cien por ciento, reducidos, dicen algunos, hasta solo el 20%, so pena de auditoría o enviarlos a prisión.
Sea esto verdad o no, las versiones no favorecen para nada a nadie que pretenda limpiar “los establos de Augías” en los que quedó la administración pública en este municipio, al menos hasta el mes de junio pasado. SIMAS-Torreón deberá ventilar los procesos de depuración contable, si es que se están realizando, la condición técnica existente, su costo de reparación o rehabilitación, y no dejar tampoco de lado las condiciones de operación de la planta tratadora y los ingresos que debe tener la venta de las aguas residuales; y sobre todo las políticas vigentes para restaurar las condiciones financieras mínimas de la paramunicipal a corto y mediano plazo, ya que hoy por hoy ingresan a sus arcas alrededor de 99 millones de pesos mensuales.
Y que la población conozca, como debe de ser, las condiciones financieras -y no solo estas, sino también las técnicas-, de la instancia de la cual depende tener en la llave domiciliaria el caudal de agua indispensable -ya no hablemos de su calidad potable-, para realizar las actividades normales en cada hogar torreonense, pues de aumentar la molestia por el presunto trato que dicen reciben algunos proveedores de servicios e insumos clave, esto puede avanzar hacia terrenos no precisamente tersos.



