Aquí Laguna.

¡Paradoja! Una de las muchas que genera la realidad mexicana la constituye, sin duda, el hecho de que tras muchos esfuerzos, costos y decisión política sostenida a lo largo ya de casi tres sexenios, Coahuila haya alcanzado el primer lugar como la entidad más segura de nuestro país. Sitio que sin duda honra a quienes directa o indirectamente han colaborado para alcanzar tal condición luego de haber registrado también, allá por la segunda década de este siglo, la violencia criminal más alta de que se tenga memoria. De ahí que hoy estemos registrando hechos insólitos generados ya no por la gestación y existencia operativa de grupos criminales -que siguen existiendo, pero hoy en Coahuila bajo total control-, sino que la violencia se haya trasladado al interior de nuestros hogares, de nuestras mentes, exhibiendo la precaria salud mental que padecemos cual pandemia.

Díganlo si no los hechos registrados la mañana del pasado primero de octubre en una institución de educación media en el ejido La Unión, donde fue ultimada a machetazos su subdirectora, lesionando a su director, a un docente, a dos alumnos, y donde hoy da la cara y denuncia una víctima más, atacada previo al arribo a la escuela secundaria por parte de dos cuasiadolescentes a quienes se atribuye, al menos en términos públicos y mediáticos, haber sido afectados por la infodemia que les llegó vía alguna de las redes sociales en uso, que replican sin cesar y a voluntad de cualquier interesado la visualización de matanzas célebres por su violencia similares registradas en otros sitios del mundo. Tesis sujeta, obvio, a comprobación por parte de los expertos, que se deberán aportar en la integración de la investigación judicial que corresponda y que deberá incluir, como mera posibilidad, el impacto de algún psicotrópico de consumo casi masivo entre los jóvenes -y otros no tanto-, en amplios sectores de la zona metropolitana y también del medio rural, pues se ha venido dejando de lado, ante la estupefacción que dominó a lo largo de toda la semana el hecho mismo y su lamentable saldo, otros factores para tal alienación obvia que mostró la conducta de “Los Cuates”, los cuasiadolescentes hermanos.

Y el drama doloroso que registra la madre de los jóvenes victimarios, a la que se exhibió mediáticamente este día como responsable de falta de cuidados de sus otros dos hijos menores, con todo y ser el único sostén de su familia, sin que se haga alusión alguna al padre de tal familia, que lo han de tener, así sea ausente -sin que alguna de las diversas organizaciones feministas haya salido en su busca y señalamiento de la omisión del padre en este drama como bandera al caso-. Sin duda somos seres de corta memoria y las tragedias y el impacto que generan solo permanecen muy poco tiempo como puntos de máximo interés público como para generar acciones efectivas de respuesta de largo aliento. Ojalá este no sea el caso y todos los que de alguna forma se involucran solidariamente para atender a las víctimas y su entorno, así como autoridades, lo hagan con la intención y acción de reforzar institucionalmente la atención a la salud mental de la población y que esta sea permanente, como política pública obligada. Por otro tanto, hay que abogar por los deudos de la víctima que perdiera la vida, así como por el resto de docentes y alumnos atacados por esta violencia criminal, y de paso por la atención psicológica a los jóvenes que, empanicados, resultaron testigos y participantes pasivos en estos hechos.

Luego, el clima y el otoñal impacto de los ciclones metieron en agua a casi todos los ciudadanos, poblados y rancherías laguneros, si bien fue la zona metropolitana la que mayores estragos registró…

Y a otra cosa, mariposa. ¿Y cómo dejar fuera el registro de las monumentales pifias que le hacen cometer sin duda a nuestra presidenta Claudia Sheinbaum? Pues apenas se está apagando la costosa metida de pata en el caso que involucró a SIMSA y al supuesto, falso y multimillonario decomiso de huachicol, para enseguida empantanarla con la puesta en marcha de una academia de policía que tuvo como notable invitado al embajador de Estados Unidos en Querétaro; tema en el que, como mínimo, se revela una pésima comunicación institucional que descoloca a nuestra presidenta de manera lamentable.

Y así, en tal clima de tensión, arriba MORENA a su decimoquinto aniversario, registrando una inocultable crisis interna por la falta de institucionalidad de sus militantes, algunos que hoy muestran insubordinaciones al haber sido ilusionados o agresivos pretensos a alguna de las gubernaturas en juego el año en puerta y que finalmente fueron excluidos como tales, y que van del extremo que representa “la tía” Tatiana Clouthier hasta un Félix Salgado Macedonio. Y por estas tierras, el duelo de “extranjeros”, es decir, los senadores de MORENA Cecilia Guadiana y Luis Fernando Salazar, ambos con doble nacionalidad -tramitada, obvio-, y que hoy parece no saben qué hacer con ella, toda vez que por ley deberán renunciar a alguna de estas de pretender, se supone, participar y ganar la postulación partidista en la contienda interna primero y luego constitucional por el gobierno de Coahuila… Vaya dilema.

En tanto, siguen los preparativos para que la Fiesta del Rodeo a celebrar en Saltillo capital los días 14, 15 y 16 de octubre, en la que se pretende afincar esta expresión cultural de una muy tradicional actividad económica representativa, sea otra marca de identidad del estado.

Y esta semana están apenas concluyendo las tareas de limpieza de calles y avenidas que dejara el vendaval lluvioso y que puso en evidencia la capacidad y eficacia de la administración en turno por alcanzar la normalidad en el mínimo de tiempo. Por cierto, respuesta se espera de la autoridad en torno a los señalamientos mediáticos que se están exhibiendo por el presunto caso de detención irregular y hasta violación de una mujer, según denuncia su propia madre ante la autoridad judicial, de parte de elementos de la Dirección de Seguridad Pública.

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Author: Olga Quirarte Ramírez