¡Fantasmas! En vísperas de las fechas que se dedican a la memoria de los muertos, un fantasma recorre los espacios del poder en México: posiblemente el del agente de la CIA Kiki Camarena como la encarnación del miedo, el pavor que genera el esclarecimiento de su muerte; no por su estancia y operación que registró la historia de este país, por cierto aún inacabada, dígalo el largo calvario de uno de los presuntos involucrados en tal drama, el jalisciense Caro Quintero, cabecilla identificado como tal en el Cártel de Guadalajara que irrumpiera con el narcotráfico en el escenario nacional y, con ello, el arribo de las colusiones con algunos segmentos del poder político constituido de las cuales el México de hoy lucha, pero no acaba de sacudirse del todo.
Hoy, el drama que se escenifica sobre el poder público de Chihuahua y de Palacio Nacional al parecer va para largo, y seguiremos siendo por ello la piñata de Estados Unidos, con todo y que haya quedado sujeto a proceso el ahora exfiscal del norteño estado, licenciado César Jáuregui Moreno. Hace frente ya como reo federal a la terrible acusación de ser “traidor a la patria” como responsable casi único y total de la incursión y presunta participación de cuatro agentes como mínimo -dos de ellos probadamente miembros de la CIA-, en un operativo para desmantelar un megalaboratorio de metanfetaminas ubicado en la Sierra Tarahumara, en un poblado denominado El Pinal; registrándose tras el desmantelamiento del mismo, y al término de la acción citada, la volcadura del vehículo en el que se desplazaban de regreso, donde murieron dos de los cuatro agentes de la CIA, ignorándose el destino de los otros dos sujetos no identificados, solo señalados como colegas de los dos agentes fallecidos. Pedro Román Oceguera, ya muerto, a quien se le señala como anfitrión de los agentes de la CIA que participaron en la incursión vestidos de civil, sin armas, pero sí con el rostro cubierto, siendo los dos fallecidos Reinhard Leiters y John Dudley Black, a quienes CNN y The Washington Post mencionan como elementos de élite de la CIA al informar de estos hechos del pasado 17 de abril de 2026. Tal tema provocó la ira de la presidenta Sheinbaum bajo los argumentos de injerencia y violación a la soberanía nacional, y el posterior enfrentamiento con la gobernadora de la entidad norteña, Maru Campos. El caso, de abril a la fecha, va de menos a más, pues ha generado en el ámbito estatal de la vecina entidad derivaciones de orden político-electoral que no dejan nada bien parada a la gobernante y mucho menos a su partido, el Partido Acción Nacional, cuando ya está en marcha el proceso electoral sucesorio y MORENA acecha…
En Torreón, con eso de que en política no hay casualidades, se registró el pasado lunes una singular invitación a los medios para presenciar a temprana hora el relevo del mando de la jefatura de la XI Región Militar que tiene su sede aquí en este municipio, en el Campo Militar La Joya, y que abarca por su jurisdicción nuestra entidad y el vecino estado de Durango. Se registró en ceremonia cuasiprivada, si esto fuera posible, pues asistieron y participaron no solo nuestro gobernador Manolo Jiménez y el alcalde Miguel Ángel Riquelme Solís, sino también los fiscales de Coahuila y Chihuahua y otros funcionarios de alto nivel en ambas entidades; pero se retiró la invitación a los medios, si bien por la tarde se difundió un escueto boletín que daba informe del arribo del general Fernando Colchado Gómez, quien sustituyó al también general Miguel Ángel Aguirre Lara pocas horas antes de que el exfiscal de Chihuahua César Jáuregui fuera liberado y luego detenido e internado en el Cefereso de Almoloya de Juárez, y hoy sujeto a proceso por el delito de ¡traición a la patria!. Como que faltan más participantes en estos hechos, digo. Y toda vez que el secretismo, el mutismo o ambos impiden al ciudadano común acceder a más elementos que puedan conformar una opinión más sustentada de estos hechos, cada quien hace sus especulaciones, y ya se sabe que en este campo todas son válidas. Ya veremos…
Por cierto, escasos, pocos los hechos que en México han ameritado la aplicación de estos apartados legales para conductas de traición a la patria, más allá de los casos que tuvieron como personajes a un Carlos A. Madrazo y Pedro Téllez Vargas, y luego a un grupo de policías municipales fronterizos por haber participado en la entrega de 15 jóvenes a elementos del FBI. A los primeros citados, por haber ejecutado por sus pistolas el Programa Bracero allá por 1945. Las sanciones contempladas a quienes resulten sentenciados por ese delito van desde compensaciones económicas por no más de 50 mil pesos hasta penas de 5 a 40 años de prisión…
¿Y cómo se resolverá la paradoja que se plantea con el proceso versus el exprocurador de Chihuahua apenas iniciado, amén del que de manera paralela se registra en contra del gobierno de Chihuahua del que formó parte, cuando los mexicanos solo contemplamos y retobamos por la decisión no suficientemente sustanciada y mucho menos explicada en términos públicos de la entrega que el Gobierno Federal hiciera al gobierno de Estados Unidos de más de 90 mexicanos que, delincuentes o no, se encontraban ya detenidos y sujetos a procesos bajo leyes mexicanas, algunos incluso sentenciados y purgando sus delitos ¿Y qué decir sobre ¿dónde quedaron sus derechos civiles y humanos con tan flagrante violación de los mismos? Y solo agregue la protección obvia sobre Rubén Rocha Moya y sus coacusados. ¡Por favor, que alguien me explique!…
Y a nivel local, el alcalde Riquelme Solís avanza en las tareas de alcanzar la gobernabilidad que parecía perdida hace solo unos meses, y esto le permite el cumplimiento de tareas sustanciales de su cargo: atención prioritaria a servicios como abasto de agua y atención al saneamiento, así como pavimentación y mantener relación casi personal con importantes núcleos de la población. Así también anticipar en lo posible proyectos y decisiones sobre si serán una o dos las nuevas plantas de tratamiento de aguas residuales, que obvio y de cara a los tiempos serán financiadas bajo esquemas de asociación público-privada, y a la que ya apuntan con buena o mala fe al ingeniero José Piña Álvarez, líder del Consejo Lagunero de la Iniciativa Privada…



