Aquí Laguna.

¡Y el INE a la báscula! Arrojado a la compulsa pública y en pleno proceso electoral federal a concluir el primer domingo de junio de 2027, no por acciones de los partidos de oposición, sino por la exhibida y virtual descomposición que registran, de manera evidente, instituciones de la mayor relevancia en la vida y gobernabilidad de este país: el Instituto Nacional Electoral y quien lo había venido presidiendo hasta hace unos días, cuando irremediablemente tuvo que presentar su renuncia al cargo, María Guadalupe Taddei. Ausentes también de manera muy clara acciones partidistas de los organismos de oposición, no solo de parte de la dirigencia formal con representación política -así no sea mayoritaria ante los órganos legislativos y tribunas públicas-, sino que la carga acusatoria e incluso probatoria ha corrido a cargo de singular prensa escrita y otros medios digitales encabezados por figuras que, eliminadas de sus escenarios televisivos tradicionales, optaron con éxito -y con audiencias medibles-, por incursionar con el uso de las nuevas tecnologías de comunicación; rompiendo y superando incluso a monopolios informativos que mantenían a su cargo los medios tradicionales de la prensa escrita y la televisión, democratizando con ello el acceso a cualquier ciudadano con mecanismos tecnológicos a opinar, publicar y difundir sus dichos.

Dicha acción, si bien ha roto tal monopolio y poder consecuente que dominara la vida nacional hasta hace solo unos años, también ha pulverizado y hecho por demás compleja la construcción de la opinión pública. Hoy la ciudadanía puede participar en tal construcción, pero también -y hay que decirlo-, deformarla, confundiendo hechos con opiniones, pulverizando tal poder y desafiando a la audiencia a escoger narrativas con las que se identifique, con la consecuente generación de múltiples expresiones e impactos entre lectores y usuarios de tales medios…

Y en otras expresiones, el estilo personal de gobernar que impulsara e impusiera Andrés Manuel López Obrador a través de su mañanera con inobjetable éxito no es el mismo que ahora acompaña a su sucesora con el mismo instrumento, es decir, nuestra presidenta Claudia Sheinbaum. Esta innovación en el telemétrico modo de gobernar el país muestra hoy sus debilidades, viendo como vemos a diario a una titular del Ejecutivo nacional más que rebasada, convertida en punching bag donde acumula hechos y dichos que batea sin cesar, pero sin resolver a fondo. Parece, pues, una piñata que resiste batazos formados por hechos y dichos de todos los temas y de todos los niveles; no simples, sino complejos según el tema y sus personajes, pues al parecer no hay filtro alguno que fije la importancia nacional de los mismos para ameritar la intervención pública de la presidenta, carga que ya muestra sus estragos en la humanidad de la señora Sheinbaum. Pues qué decir de la más que incómoda relación -por lo menos-, con Estados Unidos y sus presiones inocultables, y en lo interno el inconcluso caso del huachicol fiscal, los impactos de la delincuencia y la implicación en la economía nacional que registre la definición que fije el T-MEC, lo cual exhibe la vulnerabilidad de las áreas de procuración de justicia. A esto hay que agregar el caso de mafias como La Barredora, el inconcluso caso de Rubén Rocha Moya, la incursión de agentes de la CIA aún sin conclusión cierta más allá del desencuentro con la gobernadora de Chihuahua, y nomás sume la situación que prevalece en el IMSS…

Para no hablar del resto de la problemática cotidiana del país en estos singulares tiempos, se añade hoy, cual colofón en el que se encuentra sumido, el INE carcomido por la corrupción; no solo la que genera la rapiña, sino de otro orden, que puso de patitas en la calle a Guadalupe Taddei y a su numerosa familia, consumada como se consumó una vez más la práctica del nepotismo.

La exhibición grosera de debilidades y vicios ejercidos sobre una de las instituciones que más ha costado a muchos miembros de por lo menos dos generaciones generó la molestia ciudadana, medible también, y puso al régimen contra la pared y ante la necesidad de hacer salir a quien hoy se presume cabeza del clan que se enquistara en el seno mismo del organismo que fuera orgullo de México y centro rector de la construcción de la democracia mexicana; a lo que contribuyó también la asignación de facultades plenipotenciarias a Taddei que, como se vio y mostró, usó con exceso y expansión en los diversos OPLE, con todo y lo que ello signifique. Y fue otra vez que reconocidos periodistas y uno que otro medio nacional mostraron urbi et orbi tales excesos, con material sustraído o aportado por algunos de los personajes involucrados en el saqueo a las arcas del INE… Hoy la limpieza de la institución estará bajo la lupa pública y parecerá símil a uno de los trabajos de Hércules en la limpia de los establos del rey Augías, como requisito indispensable para recuperar algo de la confianza ciudadana en este importante árbitro electoral, so pena de volver a registrar este país problemas de un nivel desconocido…

En este marco hay que inscribir localmente la decisión del alcalde Riquelme Solís de convocar a la participación ciudadana en la propuesta de aspirantes para seleccionar a su contralor; tal vez estimando las pobres, muy pobres tareas desarrolladas por lo menos por dos de los anteriores titulares de tal función a lo largo de la gestión que encabezara el fallecido alcalde Román Alberto Cepeda, la cual recayó sobre la selección de solo tres aspirantes, de los cuales correspondió a Manuel Valdés Ruiz el encargo, a quien se le tomara protesta en la última sesión de Cabildo de esta semana. De cara a la experiencia, el contenido de tal protesta es mero ritual si se considera lo “bien” que la cumplieron los dos últimos antecesores de Valdés Ruiz en un auténtico ejercicio de mera simulación; ya que, aunque parezca, no es ficción lo que circuló y circula aún en los pasillos del edificio municipal, donde corren las versiones de que “no todo se lo llevó Pepe Ganem y su pandilla”.

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Author: Olga Quirarte Ramírez