¡Consummatum Est!, para estar a tono con una de las frases -en especial la citada con la que se da término a la escenificación de la Pasión de Cristo-, cuando más allá del mediodía de cada Viernes Santo de la Semana Mayor, la liturgia cristiana marca el momento en que este fallece en su cruz.
Y en Torreón, parodiando, también -aunque un tantito anticipado a tal conmemoración-, “todo se ha consumado”. Es decir, quedó consumado el atraco (digo, el contrato) que a la población urbana de este municipio le estará significando, a lo largo de un cuarto de siglo, el contrato concesión para la recolección, limpia, traslado, tratamiento, transformación y disposición final de los residuos sólidos urbanos.
Tal negocio, mediante el cual el municipio delega en un particular -sea este persona moral o física-, la tarea de realizar una de sus principales funciones públicas, transfiere también el pago de tal servicio al bolsillo de los contribuyentes y no de los recursos que recaba, digamos, por el impuesto predial. Amén de que la administración municipal debe realizar el “cobro” de tal servicio a cada propietario; es decir, la empresa no realiza cobro directo alguno, sino que mensualmente, y mediante cálculos del barrido y peso recolectado, etc., le estaría significando (según últimos reportes conocidos de tal cobro) 32 millones de pesos mensuales.
De hacer la proyección correspondiente, ya podrán imaginarse los torreonenses a cuánto ascenderá el ejercicio de este contrato concesión en los próximos 25 años, pues deberán sumarse los aumentos que la economía y la inflación generen en tal tiempo. Amén de que a los ahora concesionarios -pues PASA, S.A. dejó de ser la empresa monopólica de tal servicio-, les tocó, a fuerza o de ganas, compartir tan jugoso negocio con dos nuevos e inesperados socios: Hassan Manzur y Leobardo Flores Márquez, quienes en el curso del proceso de licitación declinaron sus afanes de interés personal y se unieron a PASA, S.A., quizás para salvar el escollo de la falta de experiencia demostrable en tal giro de negocios, conformando una nueva sociedad anónima denominada, pomposamente, Consorcio Euroubano Ambiental.
Este día, en que se inicia el periodo que abarcará la nueva concesión, fueron mostrados en la Plaza Mayor -en un acto público que tuvo como asistentes a las fuerzas siempre leales de “La Ola”-, los camiones dirigidos con porras a su favor por el Director de Servicios Administrativos del municipio, el Licenciado Fernando Villarreal. Él, quizás uno de los más entusiastas y participativos funcionarios municipales que, junto con el Primer Regidor Luis Jorge Cuerda Serna, exhibieron más que diligencia para que el proceso de asignación en el nivel local (en el cabildo, pues) transitara “lisito”.
Incluso, sorprendieron al respetable que esperaba siquiera algún levantamiento de ceja por parte de los miembros del Congreso del Estado, no solo por la largueza de la concesión por 25 años, sino también por su contenido, que pudiera ilustrar a los torreonenses sobre las obligaciones contraídas por los signantes y que habrán de pagar de su bolsillo. Si bien solo se alcanzó el consenso necesario “por mayoría” y no por unanimidad, como ocurrió al interior el Cabildo con todos los miembros “de la oposición”, estos no mostraron interés alguno por el intríngulis del proyecto citado; incluso, todavía no hay fecha en que se conozca la prospectiva del cobro mensual a cargo de cada propietario de inmueble localizado en la zona urbana de Torreón.
Quizás por ello, los citados funcionarios mostraron a ojos vistas su euforia. También diremos que lograron mantener en las sombras, en el sigilo de este proceso, a los funcionarios que por ley son responsables finales de tal concesión y que estarán firmando los documentos correspondientes, encabezados por el alcalde Román Alberto Cepeda González. Y quizás, cual signo de los tiempos, es notable el silencio en que se envuelve a los liderazgos sociales y empresariales en el tema anterior; ya no se diga opinión alguna de los dirigentes de la Cámara de la Propiedad Urbana -la que, se conozca, no ha terminado por desaparecer-, quienes conservan un estado de mutismo que no se sabe a qué factor imputar.
Resulta, y hay que señalar, que solo el controversial diputado pluri -y ya casi candidato a una potencial reelección, aunque en esta ocasión al parecer no sea por la vía plurinominal- Antonio Attolini Murra, levantó la mano y la voz por el tema, ante la falta de discusión suficiente en el ámbito legislativo, sin encontrar eco alguno. Resta saber si las cien hectáreas que PASA obligadamente deberá reintegrar al patrimonio de Torreón serán reales, o solo registrarán alguna simulación y acaben en manos de algún vivillo.
Diremos que al actual tesorero municipal, Javier Lechuga, quien ocupa tal encargo debido a una auténtica emergencia política, todavía no le “cae el veinte” de que debe mostrar disposición para ser cuestionado sobre su función y dejar en su casa, o en algún bote de basura, su dejo avinagrado que lo caracteriza y en el que se envuelve cuando es abordado por los representantes de los medios, a quienes no les hace favor alguno, toda vez que resulta casi imposible acceder a sus oficinas. Ahí mora, encerrado a piedra y lodo, dejando correr las versiones y señalamientos de algunos afectados con su exótica política de avestruz, muy similar a la practicada cuando ha fungido como “el financiero” de las campañas político-electorales de algunos personajes locales…
Vaya, vaya, resulta que Movimiento Ciudadano ha decidido dar oportunidad al otrora lagunero Jaime Cleofas Martínez Veloz de retornar a su tierra de origen, postulado como su candidato a diputado local por el Distrito 11, que pertenece al municipio de Torreón. Extraño retorno, casi cual hijo pródigo de la política el famoso “Jimmy”, el imbatible líder estudiantil de otros tiempos, de otra generación más que diversa de las actuales. Retorna a hacer campaña y reconocerse, quizás en sus polvorosas tierras, con muchos recuerdos de su compleja trayectoria realizada en otras latitudes, como en Chiapas -cuando figuró como “el correo” entre el gobierno de Zedillo y el Comandante Marcos-, o bien sus desventuras partidistas en busca del poder formal en otras tierras, como en Tijuana o en Lomas Taurinas. Den por seguro, ciudadanos, que verbo no le faltará; fuerzas veremos, pues ya suma, como mínimo, no menos de 70 años a cuestas. Quizás el Jimmy “saque juventud de su pasado” y su participación anime el cotarro político-electoral en estas tierras.
También anote otro inesperado retorno: el del Ingeniero y Senador Miguel Ángel Riquelme, a realizar tareas político-electorales a las que, sin duda, “le sabe”, conocida su gran capacidad organizativa y sus habilidades para sumar adversarios…
Y en menos de ocho días, Torreón será la sede de la gran exposición militar “La Gran Fuerza de México”, que será montada en los amplios espacios del Centro de Convenciones e inaugurada el próximo día 8 del presente para concluir el 4 de mayo. Con ingreso gratuito para toda la población, niños y jóvenes serán más que bienvenidos, según se dio a conocer hoy en rueda de prensa a cargo del Secretario de Gobierno, Oscar Pimentel, y el Jefe Militar General de Brigada, Jesús Carlos Quiroz Muñoz. Al mismo tiempo se dio a conocer, de manera oficial, la creación de la Sexta Zona Militar Aérea con sede en Torreón, a cargo del Brigadier Piloto Aviador Federico Macías; evento que, sin duda, servirá a toda la población asistente para conocer la vida y organización de nuestras fuerzas armadas.



