¡No será una, sino posiblemente varias las empresas destinadas al tratamiento de las aguas residuales! Tema en el que el municipio de Torreón, al igual que las del resto de Coahuila y de las entidades que restan, se encuentran más que rezagadas por muy diversos factores, no solo los de falta de recursos financieros. Esta mañana el alcalde Miguel Ángel Riquelme Solís dio a conocer que está en espera de que se le presenten los proyectos que se elaboran -no dijo a cargo de quiénes-, en el que se estará definiendo el número definitivo de las miniplantas tratadoras -así como la tecnología a aplicar-, que suplirán a solo una o dos, como se había contemplado al inicio de la anterior administración local, y una vez que la actual Planta Tratadora de Aguas Residuales, que opera con deficiencias desde su inicio, pues nunca pudo satisfacer el grado mínimo de limpieza de las aguas negras, pero sí cobró el servicio como si tal trabajo fuera de primera calidad… ¿Por qué? Averígüelo Vargas.
Por cierto, corre la versión de que ahora resulta que el caudal tooodo se encuentra totalmente enajenado a un grupo de poderosos ganaderos, constituidos en una agrupación de usuarios, que destinan tales aguas al regadío de sus extensos lotes ubicados en su mayoría en el municipio de Matamoros; afortunadamente son cultivos de forrajes, insumo indispensable para sus enormes hatos ganaderos. Tema que es del dominio total, casi absoluto, del otrora poderoso jefe del área técnica de SIMAS-Torreón, Raymundo Rodríguez -que entra y sale de SIMAS-Torreón cual si fuera Pedro por su casa, pues resulta indispensable para todo gerente que arribe a la controversial empresa, que enfrenta por ahora muy diversos trabajos de orden técnico, no solo para restablecer el suministro, así sea precario, de agua potable a la mayoría de la población, sino también para atender el manejo de sus aguas negras a través de la mayoría de los colectores a punto de colapso, e interiormente haciendo cuidadosos ajustes entre sus proveedores, los que de buena gana o sin ella tienen que admitir “rebajas” en los montos exhibidos en algunas muy abultadas facturas presentadas o en proceso de pago en esa paramunicipal, so pena de quedarse fuera del padrón de proveedores y algunos hasta con la posibilidad de mascar fierro tras las rejas, pues descubiertas las empresas fantasma tras las que se ocultó el vil saqueo de la paramunicipal, no solo en el fingido mantenimiento de su red de pozos, sino en el listado de bienes que Roberto Escalante tuvo a bien adquirirles, al igual que sus antecesores en el cargo y bajo la administración del fallecido alcalde Cepeda González; y qué decir de los arrendadores de pipas para sustituir el abasto de agua a través de la red normal de distribución, y qué decir también de los arrendadores de camiones Vactor..
Y en tanto, por alguna razón de orden político, quizás para asentar y aplacar cualquier indicio de indignación ciudadana, el que ha tenido a bien “guardarse” de la prensa, de preguntas incómodas que alteren la narrativa necesaria para recobrar la normalidad en la operación de la paramunicipal, pues resulta ser el contador Xavier Herrera. De ahí que solo trascendidos, filtraciones de buena o mala fe, se conocen de lo que al interior de la castigada empresa ocurra; quizás cuando termine o avance la entrega-recepción obligada de SIMAS-Torreón pueda atisbarse “algo” de manera oficial, o bien cuando la Auditoría Superior del Gobierno de Coahuila termine, si es que ya la comenzó, la auditoría prometida.
Por cierto, verdaderas maniobras judiciales realiza el consejero jurídico de la Presidencia, doctor Gerardo Márquez Guevara, solo para espantar la espada de Damocles sobre todo el Cabildo de Torreón al no acatarse ipso facto el amparo definitivo concedido a la empresa Ecoagua en el cobro inmediato, solo por concepto de intereses, que no la deuda, de 84 millones de pesos a SIMAS-Torreón. Estas maniobras incluyen alegatos que pueden o no satisfacer al Tribunal Federal mandante, y ya veremos en qué acaba este singular desencuentro.
A quien le empiezan a resultar los conflictos internos que se registran al interior de la inmensa Ola es debido a que se han hecho contrataciones de familias completas para el barrido de calles y avenidas de Torreón, y que suman por ahora más de mil participantes; por su número, esta fuerza laboral es mayor que toda la fuerza policíaca al servicio del municipio, y qué decir del número que la nueva empresa concesionaria del servicio de limpieza tiene bajo su encargo para la recolección de residuos y el barrido de calles, servicios por los que cobra más de 40 millones de pesos mensuales, y esto será a lo largo de los próximos 24 años. Pero resulta que tan fenomenal fuerza de trabajo no basta siquiera para mantener en condiciones de limpieza mínima espacios tan simbólicos, como lo fuera en otros tiempos, el Paseo Morelos, cuya decadencia provoca pena, y no ajena sino propia, de cómo vemos hundirse un patrimonio urbano sin meter mano; incuria pues grave, pues nos pinta como ciudadanos indiferentes.
Claro que no todo es responsabilidad de la autoridad -más allá de su limpieza, que se atribuye a la abulia de la autoridad-, sino de los comerciantes, esos que clamaron por su rehabilitación y no se han hecho presentes para buscar su uso, y más aún para los propietarios de los vetustos edificios ahí ubicados. Se dice, se rumora, que gran parte de estos, al menos los más notables, son ya propiedad de conocido empresario -Hassan Mansur-, pero hasta hoy no se ha presentado proyecto alguno en torno al posible destino de tales inmuebles, solo la esperanza de que la reubicación representativa del Poder Judicial en lo que fuera el Hotel Palacio Real contribuya a su “resurrección” y se haga el milagro de que alguna población regrese a tales rumbos.
Y una buena: finalmente, sin decir agua va ni quién lo ordenó, la fachada del Centro de Convenciones de Torreón recobró su imagen original; se eliminaron los enormes espectaculares que anunciaban la serie de espectáculos populares que ahí tendrían a lo largo de semanas. Bien, pues, por ello.



