¡Se acabó! El proteico campeonato de fútbol mundial que, al menos en México, defraudó las muy altas expectativas que en materia económica despertaban los singulares convocantes de la FIFA, no así en el ámbito deportivo que logró apaciguar la prolongada tensión social que se vive en este país, y que con todo el ánimo positivo nos hizo repetir, con la pena, aquello de “jugamos como nunca, perdimos como siempre”. Y que con todo y ello no logró dejar de lado temas por demás sensibles para un gran número de víctimas, de decenas de “desaparecidos” por cuyo retorno o el encuentro de sus restos claman madres, esposas, hijos, familias incompletas y en general la sociedad que se resiste al olvido, a la indiferencia y, más aún, a la impunidad que alcanza este creciente delito inmisericorde a lo largo y ancho del país.
Y claro, cual asignatura pendiente, el tema del Huachicol Fiscal que, cual colofón de la Copa Mundial de Fútbol, cubriendo el espacio informativo vacío tras el periodo que entretuvo el ánimo futbolero, ofrece cual sacrificio no a uno de los suyos, de los varios reiteradamente señalados como participantes y directivos del Huachicol Fiscal, sino a un sujeto inesperado: Ernesto Ruffo Appel, icónico miembro de “los bárbaros del Norte”, y no a alguno de los dos miembros más conspicuos del grupo de “La Barredora”, es decir, Adán Augusto o bien Andy López Beltrán. El tema está en la mesa, pues ahora el “desencuentro” de la discusión bizantina que sostiene el Gobierno de Claudia Sheinbaum con algunos segmentos de la oposición se traslada al PAN, y MORENA respira toda vez que Ruffo Appel es un sujeto icónico para el panismo histórico, al que el régimen del licenciado Carlos Salinas de Gortari abrió el tiempo de las concertacesiones, primera grieta en el monopólico poder del PRI en el país. Apertura que ahora señalan algunos historiadores de tal época como exigida por el vecino país del norte para firmar el primer Tratado de Libre Comercio.
La serpiente se muerde la cola, pues en Torreón la operación “limpieza y reconstrucción” que impuso a la administración del municipio la fatalidad, y que dejó al descubierto las condiciones heredadas, encuentra hoy al ingeniero Miguel Ángel Riquelme Solís decidido a recuperar la normalidad que la población, su partido y el Gobierno estatal requieren para recuperar la confianza en los gobiernos priistas, en especial y una vez que está por iniciarse el proceso electoral 2027 como básico para poder solicitar de nueva cuenta el voto ciudadano a favor de los gobiernos en turno.
Se espera, y mucho, de las capacidades conocidas del sucesor del licenciado Román Alberto Cepeda; de ahí que con atención se sigan las decisiones que definan la integración del nuevo equipo de trabajo, que según primeras designaciones proceden de elementos de su confianza que tendrán, sin duda, que mostrar en resultados estar a la altura de tales designaciones. Y no solo eso: se deberán sostener no solo en la transparencia, sino en que no haya impunidad dada la opacidad que ha venido reinando en la administración pública de este municipio, no solo en la administración inconclusa precedente sino en otras más, lo que ha permitido que sucedan situaciones como las que hoy enfrenta el caso de Simas Torreón, en donde no basta que su hasta anteayer responsable, Roberto “Bob” Escalante, haya “renunciado” ante un fantasmagórico Consejo de Administración que se manifiesta “sorprendido” del mágico déficit que le fuera mostrado en la última sesión de consejo realizada.
Mínimo estos “consejeros” hicieron un pobre ejercicio de la representación que les fuera asignada; asistieron, si es que fueron, en calidad de monosabios o de meros “invitados de piedra”, satisfaciendo la pretensión de ser “notables”, inútiles pues. Hay que anotar, como mero dato cultural, que en la última sesión solo el ingeniero José Piña Álvarez, presidente del Consejo Lagunero de la Iniciativa Privada, salvó su honor y el de otros dos que tres de los ahí presentes al rechazar el informe financiero y solicitar de inmediato una auditoría externa a cargo de una empresa, no de órgano gubernamental alguno, citando a Deloitte, bufete honorable y fiscal de reconocido prestigio para ello; propuesta que cayó en el vacío toda vez que serán los órganos auditores oficiales quienes revisen lo que ya tienen desde hace meses sin acciones que se conozcan, al menos de manera pública, de anomalía alguna. Es decir, “alguien murió engañado”, y son las presunciones fincadas las que se exhiben en las redes sociales, revelando a diario y profusamente todo tipo de anomalías y atracos en la paramunicipal.
De ahí que no bastará que se aplique “borrón y cuenta nueva”; alguien, uno o varios de los responsables, debe responder por el desfalco evidente de una empresa paramunicipal que recauda 99 millones de pesos mensuales de ingreso, pues como se conoce, hace ya algunos meses cobra, además del agua consumida -cuando hay-, el servicio de saneamiento.
Por lo visto, le faltará tiempo a quien se conoce ya que será, desde la víspera, el sucesor de “Bob”, es decir, el contador Xavier Herrera Arroyo, quien hasta hoy es profesionalmente solvente, con experiencia en el manejo de la paramunicipal y tiene también como estilo el sentido del orden, por lo que aportará los resultados que tanto aprecia el nuevo alcalde. Se le desea éxito en esta encomienda asumida en la gestión de un organismo paramunicipal en auténtica crisis técnica, financiera y de confianza ciudadana, en un ambiente no aséptico, sino plagado de cuando menos nueve grupos de presión luchando por sus recursos cual si fuera botín público, sino que a SIMAS-Torreón lo tienen convertido hoy por hoy en un auténtico escenario de corrupción. Y no solo por el interés y la complacencia mostrada a favor del controversial exsecretario del Ayuntamiento de Torreón y otros “proveedores” y contratistas, sino en el que llama la atención el alto número de empleados y funcionarios que son “proveedores” privilegiados, a los que hay que agregar hasta a uno de sus sindicatos, en tanto que se dice también que esto pudo suceder porque SIMAS debía pagar una alta suma por una “patente de corso”, pagada mensualmente en efectivo al otorgador de la misma.
Ya diremos, pues al parecer el tema de SIMAS y la identidad de algunos de sus saqueadores es tema “tabú” para algunos medios que se resisten siquiera a hacer mención de “el elefante en la sala”.
Y anticipando vísperas, ya veremos la “sorpresa” que le aguarda al ingeniero Miguel Ángel Riquelme una vez que pase a dar una revisadita al contrato concesión del servicio de limpieza, barrido y traslado de residuos recién firmado, que involucra una temporalidad de ¡25 años! y un costo de 500 millones de pesos este mismo año. ¡Vil atraco en despoblado!



