Aquí Laguna.

¡Y si sí! ¿Se vale? No. En la vorágine de emociones positivas que han generado los episodios del Mundial de Fútbol, y el que el equipo de México haya alcanzado su pase a los octavos de final y más allá, se ha dejado a los mexicanos un tanto fuera del tóxico ambiente, según se desprenda del resultado del juego a realizarse esta misma tarde-noche. Esto viene a cuento porque hoy Torreón y los laguneros esperan resultados tangibles y valorables que impacten sus vidas, las cuales están puestas, según determinación legal ajustada a disposiciones expresas y por unanimidad del Congreso del Estado en su última sesión del pasado mes de junio, en manos del ingeniero Miguel Ángel Riquelme Solís. El nuevo edil deberá buscar con acciones y planes muy concretos la legitimación popular que su singular retorno al poder público municipal le deparó y tuvo a bien aceptar como destino, al fallecer hace ya solo un mes el alcalde Román Alberto Cepeda González.

Claro que está más que sobrada la confianza expresada a favor del nuevo edil, no solo por los grupos de poder, los contratistas y los líderes de las famosas cámaras y organismos empresariales, así como por las asociaciones consideradas como sociedad civil organizada. De vuelta a Torreón, tras haber ejercido desde la capital del estado el cargo de gobernador y, al término de tal mandato, tener su principal ejercicio político en el Senado de la República, Riquelme cuenta con la experiencia que estará aplicando para alcanzar los resultados esperados por Torreón y todos los pobladores del municipio. Entre las prioridades que se conocen destacan el abasto de agua y la revisión a fondo de la prestación de los servicios públicos, lo cual debería incluir al menos una, así sea pasajera, revisión de los montos y cláusulas del convenio con la predecesora de Pasa, es decir con CEO, la empresa creada entre esta firma y el emplasto que se le adhirió con inversionistas locales. Esta singular empresa, en solo su primer año de ejercicio como nueva concesionaria por 25 años, mostró en su primera factura mensual de cobro la cantidad de 40 millones de pesos, contra los 33 millones mensuales que de manera casi tradicional se venían cobrando. Lo exótico del caso es que muy pocas, pero muy pocas voces se han levantado por este tema, pues ya se ve que ni la muda Síndica de Minoría, de representación de MORENA, justificó tal función, pues no dijo “esta boca es mía”. No estaría de más que se conocieran los términos centrales del convenio citado, por muy legalizado que ya se encuentre.

¿Y qué abundar con el SIMAS-Torreón? Sería ingenuo pensar que el ingeniero Riquelme ignore el desorden y el caos que en materia técnica, administrativa y financiera registra la citada empresa, la cual vive una de sus peores épocas, muy superior a la registrada durante la gestión gubernamental del doctor Rogelio Montemayor Seguy y el fallecido licenciado Mariano López Mercado, tema que finalmente degeneró en la defenestración del citado alcalde y en una fugaz prisión para algunos de sus perpetradores. Hoy el SIMAS-Torreón es el tema del día y está en boca de todos, pues la falta de abasto del líquido afecta a casi toda la población, con todo y los intermitentes caudales que aporta a la red el publicitado proyecto federal de Agua Saludable para la Laguna. Pero pesa más aún la abundancia de versiones sobre quién es quién en el interior de la empresa, la cual acumula equipos, o restos de ellos, de algunos alcaldes que han pasado por el poder público y lograron colocarlos ahí como herencias. Y qué decir de la selección de proveedores que parasitan desde hace años la savia de la empresa, a la cual le venden todo tipo de insumos y contratos, quizás hasta de asesoría, sin que se les haya puesto tope alguno, convirtiendo al SIMAS-Torreón ya no se diga en la “caja chica” de la administración, sino en algo más: casi la fuente primaria del saqueo al que se ha sometido este bien público, fincado en la visión patrimonialista de sus directivos y en la obsolescencia de su Consejo de Administración, el cual debe recordarse que incurre en responsabilidades por la situación que enfrenta la paramunicipal.

Ya basta, pues si el ingeniero Riquelme Solís cumple lo prometido en su discurso de toma de posesión apenas el pasado jueves, deberá analizar y darle una buena sacudida a su nómina de empleados de confianza, someter a remedio el inocultable y comprobable nepotismo que se exhibe en su interior, pero más aún, revisar con lupa el listado de proveedores. En especial, se debe vigilar a las empresas concesionarias en los servicios de mantenimiento de la red de pozos de abasto, sobre todo con todo el camuflaje que exhibe la familia Ganem con empresas pantalla con las que elude, o trata de eludir, tal bulto, según aseguran los que conocen el tema. Esto obliga a recibir la paramunicipal con auditoría de por medio -una limpieza elemental-, para ser entregada a quien tenga a bien el ingeniero Riquelme, con todo y que se asegure que ya tiene en mente al contador Xavier Herrera, dejando en una simple “leyenda urbana” la posibilidad de que este bien público se convierta en una Asociación Público-Privada, poniéndonos como ejemplo exitoso a la barcelonesa Aguas de Saltillo.

Por cierto, y en el colmo de los males, trascendió que el SIMAS-Torreón no está realizando examen alguno sobre la calidad del agua que distribuye para el consumo humano, bajo el argumento de no tener con qué adquirir los insumos necesarios. Además, se anticipan más denuncias públicas de adeudos incobrables que incluyen la renta de dos camiones vactor -pues el SIMAS tiene tres, pero están en paro por descompostura-, más los millones que se adeudan a los “piperos” cual saldo del abasto emergente requerido durante el pasado periodo electoral; y en esto hay que exponer que algunos de estos prestadores de este singular sistema de abasto resultan ser empleados del mismo SIMAS-Torreón.

Esta semana veremos los esbozos, quizás, de la estrategia que estará aplicando el ingeniero Riquelme en este tema, tras la exhibida que diplomáticamente aplicó a las fuerzas de seguridad, vialidad y tránsito de Torreón luego de pasar revista a sus miembros. Al parecer, no todo es la armonía presumida, sino que el manejo de la corporación y los intereses que subyacen en la seguridad pública de una población flotante en la zona metropolitana de casi un millón de seres humanos es por demás compleja, y más aún con la frontera porosa que se comparte en la Comarca Lagunera con el vecino estado de Durango. Ya se sabe lo “asoleado” que las fuerzas federales traen por estos días a su gobernador y, de paso, a las bandas de los Cabrera y su plantilla de extorsionadores.

Por otra parte, vaya que era esperado el desenlace de las diferencias que se exhiben desde hace meses entre los hermanos Flores, del municipio de Múzquiz, versus el Gobierno del Estado. Cilindreado o no por los odios africanos que padece el diputado Ricardo Sóstenes Mejía Berdeja, el asunto tuvo el desenlace esperado: la detención de la exalcaldesa del municipio citado, al parecer luego de que la paciencia de quien manda llegó a su límite tras el último escandalito dado en el Congreso local esta misma semana. Ya veremos el derrotero que siga este drama de la vida real.

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Author: Olga Quirarte Ramírez