¡Auditorías! Son, hoy por hoy, el tema y la acción del interés político dominante en la administración pública de este municipio, el más importante de La Laguna, conformado por un auténtico rosario de asignaturas pendientes ya no solo hacia el interior del Sistema Municipal de Aguas y Saneamiento de Torreón, sino que se avanza ya al interior mismo de la administración, no solo de su principal empresa paramunicipal y que tuviera a su cargo, a lo largo de cinco años y medio divididos en dos administraciones al hilo, de las cuales dejara sin concluirse hasta el pasado 4 de julio, a solo un año y medio de quedar totalmente concluido, por el desafortunado deceso del alcalde Román Alberto Cepeda González, y cuyo esclarecimiento lo deje ajeno, “limpio” pues, a versiones, rumores, señalamientos y hasta denuncias muy concretas de, mínimo, desorden en el manejo de las finanzas y otros asuntos públicos que lo persiguen. Y de no ser así, también lo esclarezcan o bien se finquen las responsabilidades, si las hay, a miembros de quienes fueron su equipo y resulten copartícipes, y hasta uno que otro sujeto político “externo” a quienes les resulten responsabilidades por las cuales responder ante la ley, por corresponder en tiempo y forma a las funciones asignadas. En los tiempos que corren, aquello de borrón y cuenta nueva como que ya no se vale. Y sin duda, de no haber definiciones en cuanto a responsabilidades, estas vulnerarán ante la ciudadanía el piso de confianza sobre el cual el sucesor designado para continuar con la normalidad de la administración pública local va a operar, afectando a quien ahora se encuentra al frente, el ingeniero Miguel Ángel Riquelme Solís. La situación no es nada fácil, pues sobre la marcha deberá restaurar la normalidad y la eficacia en la prestación de los servicios públicos, y contener, sin duda, las fuerzas de resistencia al interior de la administración que sin duda existen y a las cuales no solo bastará eliminar de la nómina y de las funciones que ostentaban, con reacciones que irán más allá de las demandas laborales, que también de no satisfacerse habrán de manifestarse ante tribunales y ese será, sin duda, su costo más barato.
También el tiempo de respuesta cuenta, con todo y que se conoce que auditar lleva su ritmo. Surge otra voz, esta vez en boca del regidor del Cabildo de Torreón Gabriel Francisco Pedro -es su nombre y apellidos, por lo cual en broma y en serio se le conoce en los medios y círculos del Ayuntamiento como “el hijo del Pueblo”-, procedente del Partido MORENA, quien hace pública su petición de que se audite el presupuesto asignado para el presente año fiscal de los recursos públicos al tema de “Comunicación Social”, que según asevera le fueron asignados 83 millones 662 mil 54 pesos, recursos que afirma también fueron ya erogados hasta el mes de julio en un 73.48% del mismo, revelando, cual si fuera simple dato cultural, que en el porcentaje citado solo en el lapso de los meses de abril a junio de 2026 se gastaron 41 millones 80 mil 294 pesos. Revela también el regidor, identificado como personaje muy cercano al tránsfuga expriista Shamir Fernández, que al presupuesto anual originalmente asignado para Comunicación Social se le amplió hasta sumar un total de 138 millones de pesos para ejercerse este mismo año.
Cabe ilustrar que el ejercicio del presupuesto citado corrió a cargo del hoy técnicamente desaparecido de la escena política local, Johan Uribe, del que se afirma que su desempeño como tal queda sujeto a presunta persecución indagatoria para que responda de tales cuentas; pero al parecer hay otras, no a cargo de autoridad conocida sino de origen desconocido, generadas presuntivamente no se sabe a título de qué, que le generó ya que un grupo de desconocidos empistolados le estamparan “caritativamente” un pastelazo sobre su cara, incidente que se registró, según espantados e involuntarios testigos, en el estacionamiento del Edificio Municipal.
La existencia de la postura del regidor Gabriel Francisco Pedro apuntó a un centro por demás sensible en el terreno político regional, pues en ello va fijar ante la opinión pública el costo y el dominio de la narrativa oficial sobre la que se asienta la gobernabilidad, entre otros factores; de ahí que sea del mayor interés de los grupos de poder vigentes y de ahí que interese el manejo que se le presente a este tema, puesto ya de manera inesperada por la fuente, que no parece inocente, en la mesa de discusión pública.
Y en otro extremo, se empieza a definir la decisión que tarde o temprano dará a conocer desde el podio presidencial Claudia Sheinbaum en torno a decidir el sí o no definitivo de abrir a la explotación del gas shale el territorio norteño que contiene la denominada Cuenca de Burgos, así como la de Sabinas, y deja fuera la Cuenca Tampico-Misantla, y que con ello ubica a la zona coahuilense dentro de la expectativa que generaría la posible inclusión de capitales privados bajo el presunto dominio de PEMEX para la esperada explotación de gas lutita, y con ello México alcanzar la soberanía en este terreno, una vez que el país depende de las importaciones de tal insumo que se realizan a la fecha del vecino país del norte.
El mundillo judicial en pleno se dio cita este fin de semana en Torreón para estar presente en el acto en el cual la ministra de la Suprema Corte de Justicia, Yasmín Esquivel -también conocida en el argot popular como “la Corte del Acordeón” tras su controversial elección, que aquí en Torreón quedó olvidada por lo pronto-, aprovechó su estancia en La Laguna y se le tomó, por parte del gobernador, la protesta de rigor como nueva miembro de una asociación de mujeres profesionales de la abogacía. En su estancia previa en la vecina ciudad de Gómez Palacio, esa misma mañana la ministra “copiona”, como popularmente se le identifica, reivindicó su profesión al presentar un libro de su autoría en el que aborda una asignatura pendiente del Estado mexicano, según lo afirmó, en cuanto a la desatención que registra en este país el destino que sufren los huérfanos de las mujeres víctimas de feminicidio. El tema, sin duda de actualidad dolorosa, cabe decir no es solo responsabilidad de grupos selectos sino de la sociedad toda; ya veremos si en la próxima elección de diputados federales algún aspirante a candidato hace suya tal causa y, sobre todo, compromiso.



