¡La lista de Schindler! No, para nada: fue “la lista de Sheinbaum”, como se le bautizó de inmediato a la expresada y exhibida por la consejera jurídica de la Presidencia, Luisa María Alcalde, que desató con ello una oleada de resistencia a cargo de los “enlistados”, que mezcló por cierto, y como dicen en el rancho, “gordas con paridas”, toda vez que en tal presentación se exhibieron no solo las voces críticas más lúcidas y constantes en estos tiempos, figuras por demás representativas del periodismo digital -donde se han literal y figuradamente refugiado luego de que muchos de estos fueron literalmente expulsados de algunos medios radiofónicos y televisivos por así convenir a diversas empresas de medios e intereses que en estos momentos dominan su relación con el régimen constituido, y que ha generado para algunos de estos, ya en diáspora, que la audiencia se haya volcado desde hace ya algunos ayeres a su favor, incluso por encima de los medios formales, pues el público ya no se traga tan fácilmente rueda de molino alguna-, principalmente y medios tan apreciados como fue el caso de El Universal, englobados todos en la muy singular teoría e interpretación de la condición que registra la Presidencia de la República ante los medios y sujetos políticos que ejercen la crítica del poder en este país.
El número de enlistados acusados por el flamígero señalamiento representa la muralla que no han logrado construir los organismos partidistas que tienen existencia legal en este país. Vaya singular función, pero esto “es lo que hay”, dicen los clásicos.
Y luego, la información a cargo de Andrés Manuel López Beltrán -Andy-, informando al “país y al mundo” que Estados Unidos le retiró su visa. Vaya desgracia para este desgraciado heredero designado de un hipotético e inexistente reino mexica como sucesor de Andrés Manuel López Obrador padre. Pretensión, sin duda, fuera de la realidad y cuyo impacto a la relación de México con Estados Unidos ya se refleja, tanto que ya vimos, ante la tonta reacción epistolar del junior afectado con esa sí, una decisión soberana del vecino país del norte, así no nos guste, con todo y que esta apreciación no corra pareja con la que estima nuestra presidenta Claudia Sheinbaum: “meramente injerencista, con el debido respeto”. Es al revés, señora, pues para nada: Andy no encarna a la patria ni a la soberanía de este país; solo resulta ser un sujeto afectado porque en el vecino país del norte decidieron, al igual que con otros muchos pero muchos mexicanos, retirarles el “privilegio” de permitirles que ingresen en tal territorio de manera legal. No más, no menos.
Solo que en el enrarecido clima político que se ha generado, tal decisión soberana amerita, según pretensiones públicas expresadas en una singular convocatoria, una movilización “nacional” en defensa de la visa del citado junior. ¡Habrase visto! Audacia dicen unos, o pendejismo dicen otros.
En fin, más serio para muchos “pochos”, mexicanos nacidos en territorio estadounidense que vieron la primera luz del mundo en tales sitios y cuyas madres fueron trasladadas al vecino país solo para traerlos al mundo, se encuentra, según otra de las pretensiones de Donald Trump, retirar su condición así adquirida como “ciudadanos del imperio” por derecho de nacimiento. Y se especula que estos casos abundantes entre los mexicanos “listos” que además contaron en su momento, en la mayoría de los casos, con los recursos económicos y obvio las visas para poder obtener la condición citada, pretensión legítima o no según se vea, sobre todo y solo para citar de muchos políticos de todos los colores -y solo para citar por relativamente recientes-, el del propio hijo de López Obrador, cuyo primer nieto, según se publicitó, nació en Houston, para nada en algún hospital civil o del IMSS en este país. Veremos en qué queda la pretensión de eliminar los saldos humanos del “turismo de nacimiento”.
Y nada, que “El Guino” y pandilla quedaron sujetos a proceso sin derecho a la libertad condicional por ahora y mascan fierro en las celdas del Cereso local, hecho insólito que todavía tiene con los ojos más que cuadrados a más de un analista y a cafetólogos en los municipios que rodean la zona metropolitana de La Laguna, zona de recreo del citado sujeto.
Y todo iba bien para los organizadores de la Carrera Coahuila 1000 Desert Rally en su 15.ª edición. Para el arranque, que tuvo lugar en las primeras horas del pasado viernes, se concentró no solo a los participantes profesionales y aficionados de esta actividad, sino a muchos integrantes de la clase política tricolor y de otros colores, amigos de quien figuró como anfitrión informal de esta acción más la social previa ofrecida a los participantes, toda vez que como uno de los principales miembros del grupo en marcha figuraba el alcalde Miguel Ángel Riquelme Solís. Cobrando importancia el evento con la asistencia del gobernador Manolo Jiménez Salinas, apoyando con su presencia este tipo de eventos deportivos como importante promoción de Coahuila en la escena nacional.
En este marco se produjo el lamentable e inesperado fallecimiento de la señora María de Lourdes Solís Morales, que suscitó en torno al alcalde, su hijo, innumerables muestras de afecto y apoyo en los días de dolor que corresponden ante tal pérdida.



