¡Derrota mundial! La que la realidad nos propinara cual mazazo a todos los laguneros en las primeras horas del día primero del mes en curso, y luego rápidamente al resto de la región, al país y al mundo, cuando estupefactos oíamos, pero no entendíamos, la magnitud de los hechos de violencia criminal inédita a manos de un par de adolescentes recién salidos de la infancia concebida como tal. Machete en mano, y tras anunciar con el estruendo de cohetones su arribo a las instalaciones de la que fuera su escuela secundaria -de la que se habían alejado sin alcanzar el término de su educación media-, sembraron el terror y el horror entre docentes y alumnos que ahí se encontraban recién iniciando sus actividades cotidianas. Arremetieron y consumaron sus fantasías gestando odios en la soledad de sus vidas, debilidades, carencias emocionales y materiales no solo en el interior de un hogar disfuncional, sino en todo el contexto que la “modernidad” les allegó a sus pequeñas vidas, y que hoy mostraron que la pobreza y el abuso de la infodemia que hoy rodea nuestras vidas -y que a mentes débiles, más allá de la edad, las hace confundir lo imaginado con la realidad-, y la tecnología mal utilizada, sin vigilancia amorosa de nadie, pesan sobre la humanidad de las nuevas generaciones.
Lo registrado el día primero de octubre en el ejido La Unión, municipio de Torreón, hace recordar cual precedente otro evento: el registrado en el Colegio Cervantes, que a distancia nos hace percibir como similar en su génesis, pero muy diferente en el contexto. Parece similar, pero fuera muy diferente, toda vez que la población del ejido La Unión pertenece en su mayoría a la clase rural y hoy se le dificulta entender la magnitud de lo ahí ocurrido; tanto que su comisariada ejidal, es decir su máxima autoridad, no se atreve ni siquiera a dar la cara, que dicen “se le cae de vergüenza”, como a muchos de los vecinos ante los saldos que deja a los vivos tal tragedia. Dolorosa también la condición que vive la madre de “Los Cuates”, detenidos y salvados de linchamiento por la gracia de Dios e intervención de alguna vecina que logró frenar la indignación de los vecinos que pretendían lincharlos.
Los saldos del ataque homicida causaron cuatro lesionados -dos menores y dos docentes, entre ellos el director mismo de la institución educativa-. Este domingo reportaban como graves pero estables al maestro de español, de nombre Ricardo Quintanar, y al alumno Alexis García Quezada, de gravedad, junto con el director Gerardo Villarreal; y fuera, ya en su domicilio, la alumna Romina. Y qué decir de la subdirectora, Neri Edith Nevárez Hernández, que enfrentó la furia criminal sin lograr atajarla, pagando por ello con su vida. “Los Cuates” quedaron este mediodía sujetos a proceso judicial, en tanto, pasada la estupefacción inicial, muchos se volcaron a proponer solidaridad con las víctimas para enseguida buscar a qué espaldas arrojar “la culpa”. Y más adelante ya veremos también las medidas, las políticas públicas en torno a la atención del uso indiscriminado de los contenidos sin control de las redes sociales, de las políticas de contención en marcha en los contenidos, etcétera; y no se dude, surgirán más temprano que tarde los escritores que, sin hacer gala de imaginación alguna, solo con los hechos contemplados a toro pasado, publicarán la edición de algún ensayo o novela. Claro que se espera que siquiera tengan calidad literaria, ya no del nivel del clásico caso de este género como fue el asesinato que dio origen a “A sangre fría”, que elevó a Truman Capote a la gloria literaria cual efecto colateral, sino que el caso mueva no solo el corazón y las emociones -pues estas pronto se desvanecen-, sino a enfrentar como sociedad los saldos que muchos factores provocan: el abandono, la desintegración familiar, el uso de estupefacientes, la venta indiscriminada de “cristal”, la facilidad con que se consigue entre menores -solo levanten censo de cuántos focos se venden en las tienditas en la periferia de Torreón-, la pobreza laboral que registramos, el descuido institucional y las deficiencias en el sistema educativo, y la incertidumbre sobre los destinos laborales de las generaciones presentes y futuras ante los retos que impone la tecnología, al menos la que ahora preocupa y ocupa el interés de algunos, como es la inteligencia artificial…
Notable la oferta pública que el gremio de profesionales de la psiquiatría y la psicología en la región ha hecho, pues se dijeron prestos para entregar sus servicios a todas las personas que hayan resultado o se sientan afectadas por el impacto de la tragedia. Bien por ellos. Con algún retraso, hay que decirlo, la incursión de algunos religiosos en este evento, prometiendo atención a los afectados con los recursos que la fe presta. Diremos, pues, que la tragedia, por la profundidad de la misma y por sus impactos, nos hizo sentirnos parte de ella. Hay que rezar y reflexionar, pues, como mínimo. En fin…
Diremos también que los hechos de La Unión dejaron reducida atención a eventos registrados en el ámbito público oficial ese día, como fuera la puesta en marcha de un nuevo parque industrial, VYNMSA, que no es ya una promesa sino un hecho que rompe incertidumbres en torno a los destinos que nos plantea el T-MEC, evento que encabezara el gobernador Manolo Jiménez Salinas -a quien ya le empezaron a ver a nivel nacional el porte de jinete para participar en “La Grande”-, y el alcalde Miguel Ángel Riquelme Solís, para dar paso poco más tarde al programa “Le entramos juntos”, que involucra una inversión conjunta por más de 500 millones de pesos; para que enseguida, ese mismo día, las condiciones que impuso el clima sobre la zona metropolitana ocuparan toda su atención, mostrando su pericia y capacidad de mando en materia de atención a contingencias, logrando transitar lo que el clima impuso con éxito, limitando al mínimo los daños y los estragos entre la población y sus patrimonios…
Al parecer se desvanece ante la juez federal Ruth Huerta García la subasta mercantil de AHMSA que preside en un juzgado a su cargo en la capital del país, si no informa de manera positiva si se deposita o no la suma de 56.2 millones de dólares por parte del postor único registrado para la subasta de AHMSA, y que tiene como fecha fatal el día 12 del presente: José Arturo Domínguez, para asegurar su participación definitiva en tal subasta. Tal sujeto que, hasta hoy, solo levanta suspicacias sobre una posible carencia de solvencia financiera para, ya no digamos cerrar el trato, sino tan solo para seguir participando en este proceso…



