¡El burro hablando de orejas! Diríamos cuando trascienden los dichos de Carlos Slim en su rueda de prensa que brinda anualmente a los medios y sus representantes que no quieren perderse sus opiniones y análisis en torno a temas, obvio, de su interés. En esta ocasión dedicó su intervención a la condición que enfrenta la economía nacional, así como a los avatares que enfrenta la empresa Pemex; en especial, a las condiciones en cómo dejó esta el pasado régimen federal a cargo de su amigo Andrés Manuel López Obrador a su sucesora, la presidenta Claudia Sheinbaum. Diremos que, más que amigo, el señor Slim figuró, como muchos de su casta, como socio y contratista no solo del régimen mencionado sino de todos los anteriores, amén de su procedencia partidista o ideológica a partir, al menos, del mayormente conocido Carlos Salinas de Gortari, quien lo benefició con la concesión del entonces monopolio de la telefonía fija; y de ahí para el real, como dicen en el rancho, lo que le permitió generar y abultar su capital de origen e incursionar en el contratismo con el gobierno como principal eje de acción, pues no digamos que es Sanborns, si bien, por alguna razón exótica por desconocida, ningún presidente amigo le ha satisfecho su deseo de contar a favor con una concesión televisiva. Tan inesperada postura crítica del magnate hace generar presunciones, que en política son válidas, de que las ratas empiezan a abandonar el barco -en este caso morenista-, ante los avatares que ensombrecen ya las relaciones de México con el vecino país del norte, o bien que sus empresas y su capital sean considerados como inversionista especial en la explotación posible de las reservas de gas shale. Ya veremos.
Y a solo cuatro días de que llegue a su fin el periodo de tiempo que las leyes electorales fijan como término para que quienes aspiran a alcanzar alguna de las 16 diputaciones de mayoría en juego en Coahuila concluyan sus actividades proselitistas, para iniciar enseguida el periodo de silencio previo a la elección del domingo 7 de junio del ya muy próximo mes. En el ámbito que corresponde a Torreón en este periodo electoral, diremos que las campañas tuvieron su dominio en el espacio digital, en el uso intensivo de las redes sociales y no más por parte de algunos partidos participantes y sus candidatos, y algunos ni eso; siendo notables las campañas en tierra solo a cargo de los organismos partidistas dominantes con estructura, no se diga el agrupamiento que en alianza encabeza el Partido Revolucionario Institucional y la UDC -este último, por cierto, y en estas tierras, meramente testimonial, no más-. Pero al parecer ni falta que ha hecho si se analizan las tres semanas de campaña a cargo de los candidatos bajo esta bandera en las áreas territoriales que constituyen los cuatro distritos que corresponden a Torreón. Campañas a cargo y bajo la supervisión de su líder interino, Fernando Villarreal, a quien parece ayudarle mucho la expertis y su conocimiento del territorio torreonense como titular que fue, hasta hace solo unas semanas, de Servicios Públicos, con especial énfasis en el servicio de limpieza; lo que le permitió contar con un abundante capital político personal de relación directa con amplios sectores populares, facilitándoles mucho a los candidatos bajo su encargo la materia de logística y hasta de participación. Amén de ello, la máquina y la estructura priista están más que bien aceitadas, un trabajo sostenido a lo largo ya de varios años de cara a la estrategia de mantenimiento de esa estructura, fincada desde la gestión de quien fuera gobernador, Rubén Moreira Valdés, y luego sostenida por la voluntad política de quienes lo sucedieron en tal cargo, ampliada en esta ocasión con lo que aporta, hoy por hoy en materia de resultados, el gobernante Manolo Jiménez Salinas en los temas torales como son la seguridad y el sostenido desarrollo económico, sin descuido del resto de las temáticas que permiten alcanzar mejores estándares de vida para la población.
Diremos, según lo visto, que ha sido la candidata Verónica Martínez quien parece contar ya con una importante cosecha entre la población de su distrito, lo que no resulta ser casualidad, sino producto directo de muchos años de servicio desde las diversas posiciones de poder y participación que le ha tocado realizar. Bien por ella, solo que sus fans, que los tiene, esperan que Doña Vero no resulte ser una “juanita” que gane el cargo que busca y lo deje inconcluso, sin ejercer, como se anticipa que estará haciéndolo; otras voces afirman que Vero suma fuerzas y capital con el que pretende figurar como aspirante calificada para buscar la sucesión en la alcaldía de este municipio, de resultar que sea una fémina la candidata. En ese tenor, no tiene competidora enfrente. Por cierto, y contra los mitos de que el hoy senador Miguel Ángel Riquelme Solís apoyaba su campaña de manera personal y directa, diremos que el exgobernador citado no ha sido visto en tarea alguna de promoción de la diputada federal con licencia, pero eso no quiere decir que no esté por ahí en algún cuarto de guerra haciendo lo suyo, lo que sabe hacer muy bien en materia electoral, pues es un gran organizador. Veremos y diremos.
Otro caso exitoso resulta ser el de otro aspirante, el licenciado Felipe González, quien resulta estar muy bien calificado por sus potenciales electores, los cuales destacan en este joven político su vocación innata de servicio y, sobre todo, su amabilidad y buen trato a quien lo conoce; no el impuesto por una campaña electoral, sino el de siempre, por la atención y por la capacidad de escuchar la demanda de sus ciudadanos, así sea esta del orden comunal o personal, y esto en el siglo XXI cuenta, y cuenta mucho, dada la escasez de tal sensibilidad. Hasta hoy, es el único aspirante de esta alianza que ha fijado lugar y hora para concluir su campaña, siendo el lugar seleccionado la Línea Verde a partir de las 18:30 horas el próximo viernes.
Otra campaña está a cargo de Hugo Dávila Prado, la cual registra avance, pues el aspirante tricolor cuenta ya con experiencia y no está repitiendo omisiones y errores de novato que se le señalaron en su anterior campaña, y eso le está dando resultados en un territorio apache sumamente competido donde transcurre sin incidentes dignos de mención hasta hoy.
Ximena Villarreal Blake y su compañera de fórmula, quien en calidad de emergente sustituyó a la maestra Ruth Idalia Isáis, integran así la más joven de las duplas en contienda, y de ahí su importancia en un distrito complejo por su composición poblacional; deberán atraer el voto joven, integrantes del segmento más renuente a participar en elecciones. Con todo, cuentan con equipo y asesores expertos que han estado apoyando sus desplazamientos con estrategias que esperan rindan la cosecha de votos que les permitan el triunfo el próximo domingo 7 de junio.
Del resto de los contendientes, algunos, como los de Movimiento Ciudadano, fincan sus esperanzas en que la bobalicona propaganda televisiva a cargo de su líder nacional y su lastimero llamado de “Soy Máynez” a través de medios electrónicos -que nos permitió conocer a fondo su aparato bucal, exhibido en sus promocionales televisivos para contar su dentadura-, les rinda algún resultado.
¿Y qué decir del PAN y sus candidatos en busca de la identidad partidista extinguida? Así tampoco mucho puede anotarse en torno a la irrupción de nuevos partidos estatales que, más que diputaciones, buscan rebasar siquiera el 3% de la votación total y con ello conservar el registro y sus beneficios.
Y mención aparte debe anotarse a los candidatos de Morena y el PT, pero más a sus dirigentes o guías visibles en estas tierras, es decir, del candidato Antonio Attolini y su compañero en ese viaje, Ricardo Sostenes Mejía, cuyas actuaciones estelares constituyen ya la base de un olvidable anecdotario político en la Laguna. No más.



